Una importante recopilación de dichos, refranes, apodos, bromas y chistes propios de los barrios tradicionales de Huamanga, y que están a punto de perderse por la migración de pobladores, tanto de las provincias de Ayacucho, como de otras regiones, se presenta en “Culturemas Lingüísticos quechuas en Huamanga”, obra de Pio Rodríguez Berrocal.
“Es el trabajo de toda mi vida” señala el autor de esta publicación, recordando su niñez y juventud en el barrio de El Calvario, donde escuchó de boca de sus familiares y vecinos, en quechua, las diversas manifestaciones lingüistas, que permitían diferenciar a las personas, que vivían en los alrededores de la Plaza Mayor y se diferenciaban de los que vivían en los barrios.
Indica que los huamanguinos de la élite, que se consideraban descendientes de los españoles, decían en quechua que ellos habían nacido en el ombligo del Pascualito, en referencia de la imagen del Pascualito, estatua que estaba en la pileta de la Plaza Mayor.
Además, siempre en quechua, para diferenciarse de los que no eran de la elite, indicaban que, a su muerte, las campanas de la Basílica Catedral repicarán. Esto los diferenciaba de los que habían nacido en los barrios, que tenían sus propias plazuelas y sus templos.
El libro de Pio Rodríguez Berrocal sirve, además, para comprender las crisis de Ayacucho y como la frágil identidad de los huamanguinos, se fue diluyendo con las oleadas migratorias, que se inicia en la década de los 40, con el avance de la conectividad vial hacia las provincias del norte y centro del departamento.
Y la segunda ola, con la reapertura de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, que es un imán que atrae a jóvenes de todas las regiones del Perú desde Tumbes hasta Tacna; de Puno hasta Iquitos.
Es una lectura obligada para conocer que se fue modelando esa cultura mestiza, uniendo frases en quechua con las de castellano, que es una característica de la canción expresada en los huaynos y yaravíes de Ayacucho.



