Los facinerosos lograron apoderarse de un anillo y arete de oro; la corona de plata de la Virgen Dolorosa, también la placa del Señor de Maynay que estaba bañado en oro; además, de otras pertenencias que eran administradas por el párroco de esta iglesia.
Ante lo ocurrido, al lugar se constituyeron agentes de la Divincri Ayacucho, quienes tomaron las huellas de la ventana rota por donde ingresaron los malhechores. Se presume que ya lo tenían todo planificado y aprovecharon la oportunidad para cometer sus fechorías.



