Mario Cueto | Opinión de Miércoles
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El domingo 3, recordamos el Día Mundial de la Libertad de Prensa, en un momento especial para el país, a raíz del proceso electoral, por lo que; teniendo en cuenta más de cien afectaciones en lo que va del año, es necesario recordar que, la libertad de expresión, es la base consustancial de la paz, la justicia y, en suma de la democracia, constituyendo un derecho humano, por el que, toda persona tiene derecho a la libertad de opinión, de expresión y este derecho significa, libertad de sostener opiniones sin interferencias, así como la de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas, puntos de vista, a través de cualquier medio de comunicación, empero, también conlleva deberes y responsabilidades especiales, es decir, ciertas restricciones como respetar los derechos o la reputación de otros, así como para la protección de la seguridad nacional, el orden público, la salud y la moral pública. En suma, las limitaciones, están relacionadas con la difamación, calumnia, obscenidad, pornografía, sedición, incitación y el perjurio, entre otros; que con la era digital que vivimos, se torna controvertida, aprovechada con fines que desdicen su naturaleza y, en un buen número de casos, denigrantes; agravada por el anonimato. orientadas a desconocer los derechos que asisten a los demás, tergiversando la verdad.
La libertad de prensa, igualmente debe comprenderse, como la libertad que tienen los medios de comunicación, de investigar, fiscalizar y mantener informada a la sociedad, sin que por ello sean objeto de censura, acoso, hostigamiento o algún tipo de coacción, con opiniones, posturas, preferencias políticas, en la actual coyuntura, como la de cualquier ciudadano, sean plenamente respetadas, en un marco de tolerancia, sin que nadie se sienta poseedor de la verdad, afectadas solamente en regímenes dictatoriales o tiranías, de derecha no de izquierda, que desde tiempos inmemoriales, son intolerantes frente a la libertad de expresión, a la libertad de prensa, amparados en el dogmatismo ideológico o político que propugnan, como pensamiento, como verdad absoluta.
La vigencia de la libertad de prensa, de expresión, en Ayacucho y en el país, en general, lamentablemente, sufre afrentas por parte de los propios hombres de prensa, comunicadores y medios de comunicación, que han perdido dignidad y autoestima, al ejercer las responsabilidades; sumisos a los poderes políticos y económicos, y en el actual proceso electoral, a los candidatos y organizaciones políticas; constituyéndose en portavoces oficiosos de sectores radicales, de izquierda o derecha, con intolerancia, llevados por la pasión política sectaria; sin respetar opiniones divergentes, renunciando al debate de ideas, planteamientos, con limitaciones los llevan a la adjetivación, al insulto, con total descalificación de quienes piensan diferente; que no corresponden a la esencia de lo que constituye la libertad de expresión, que en suma es libertad vinculada a la verdad, incluso sustentada en la razón, en el bien común, por ello, el objetivo para el bienestar nacional, es acudir a las urnas sin presiones, sin manipulaciones; en salvaguarda de la constitución y de la democracia, con firmeza, serenidad y responsabilidad.
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