del país que se autodenomina defensor de los DDHH del mundo, y que cuestiona al propio gobierno, en este caso de Siria, acusándole de matar a sus propios conciudadanos; ha sido develado una vez más. A través de una investigación el propio diario norteamericano The New York Times, con fecha 13 de noviembre 2021, saca a la luz que decenas de civiles murieron en un ataque aéreo estadounidense en la provincia de Deir Ezzor, Siria, durante una operación secreta del 18 marzo de 2019 enmarcada en la llamada “lucha contra el terrorismo”.
El ataque ocurrió durante los últimos días de la campaña contra Estado Islámico en la localidad de Baguz, en el este de Siria. Allí, y durante una operación del comando secreto Task Force 9, un avión de ataque estadounidense F-15E lanzó dos bombas -una, de 220 kilos y la otra, de 900 kilos- sobre una multitud de personas, principalmente mujeres y niños. Según la investigación del diario, durante las semanas posteriores al bombardeo “el número de fallecidos fue minimizado y los informes, clasificados”. Fuerzas de la coalición liderada por EEUU despejaron el lugar de la explosión con buldóceres y ningún máximo responsable de la cadena de mando militar fue informado correctamente de lo sucedido.
Tras meses de pesquisas, y presionado por la investigación del “Times”, el Comando Central de EEUU (CENTCOM) ha reconocido finalmente esta semana al diario que las bombas mataron a 80 personas. Según el ente, el número de muertos incluye a 16 combatientes y cuatro civiles, pero se desconoce quiénes son los otros 60 fallecidos. El ejército dijo que no estaba claro si las otras 60 personas eran civiles, en parte porque las mujeres y los niños podrían haber sido combatientes. Los militares afirmaron que los ataques fueron en “legítima defensa”, y que “se tomaron las medidas adecuadas para descartar la presencia de civiles”.
Y este es sólo un caso de muchos. EE.UU. ha reconocido que ellos y sus aliados durante la campaña “guerra contra el terrorismo”, iniciada desde 2001, han realizado como mínimo 91 340 ataques aéreos y con drones en países, como Siria, Irak, Afganistán, Pakistán, Somalia, Libia y Yemen. Sobre la base de ese total, la organización Airwars ha calculado que “las acciones de Estados Unidos probablemente han matado al menos a 22 679 civiles, y ese número podría potencialmente ascender a 48 308”. Según la investigación del grupo, el año más mortífero de las últimas dos décadas para las víctimas civiles de los ataques aéreos de EEUU fue 2003, cuando se registraron al menos 5 529 muertes civiles, casi todas durante la invasión de Irak en ese año. El segundo año de mayor mortalidad fue 2017, cuando es probable que murieran al menos 4 931 civiles, la gran mayoría en bombardeos de la coalición en Irak y Siria. Sin embargo, si se tienen en cuenta las estimaciones más altas, 2017 se perfila como el peor año en víctimas civiles, con hasta 19 623 muertos, casi todos en la campaña de bombardeos contra el ISIS.
El Departamento de Defensa de EE.UU. estima que “132 civiles murieron y 91 resultaron heridos en 2019 durante las operaciones militares estadounidenses en Irak, Siria, Afganistán y Somalia”, que “no hay víctimas civiles en las operaciones militares de Estados Unidos en Yemen y Libia”. Es en Afganistán donde el ejército estadounidense reconoce la mayor cantidad de víctimas civiles: 108 muertos y 75 heridos. En Irak y Siria, el Pentágono reconoce su responsabilidad en la muerte de 22 civiles y 13 heridos. En Somalia, solo admite dos muertos y tres heridos. Sin embargo, las cifras oficiales del Pentágono distan mucho de las ofrecidas por las organizaciones no gubernamentales. Pero, dígame usted ¿Cuándo el matón del barrio ha reconocido sus crímenes?



