Tras casi dos semanas de intensa búsqueda, el cuerpo de Abel Ángel Martínez Rojas fue hallado en el sector de Infiernillo, una zona de difícil acceso y escasa transitabilidad.
La Policía Nacional, con apoyo de drones y brigadas de rescate, logró finalmente recuperar el cuerpo del joven, que fue trasladado a la morgue de Ayacucho para la necropsia de ley.
La familia responsabiliza directamente al personal de serenazgo del municipio de San Juan Bautista por no haber actuado conforme al protocolo ante una persona vulnerable y desorientada.
“Pido al alcalde y a la Fiscalía que no dejen este caso impune. Mi hijo fue encontrado por ellos y lo dejaron ir. Si lo hubieran protegido, hoy estaría vivo”, declaró su madre entre lágrimas.
Las autoridades locales informaron que el caso se encuentra bajo investigación policial y fiscal, con el fin de determinar las causas del deceso y establecer posibles responsabilidades.
El dolor de una madre que buscó sin descanso a su hijo se transformó ahora en una exigencia de justicia. Su hogar, humilde y silencioso, conserva las pocas pertenencias del joven que soñaba con aprender a leer y ayudar algún día a su madre.
“Mi hijo era inocente, no hablaba bien, pero tenía un corazón bueno. Solo quiero que se sepa la verdad”, añadió.
En Ayacucho, el caso de Abel Ángel Martínez Rojas se ha convertido en un símbolo del abandono institucional y la falta de atención a personas con discapacidad, una realidad que sigue golpeando a las familias más humildes.
Según los deudos, días antes los serenos encontraron a Abel por la avenida Cusco y lo trasladaron hasta el barrio de Quinuapata. Como prueba, la familia presentó fotografías en las que se observa al joven dentro de una camioneta de serenazgo. Desde ese momento no se volvió a saber de él.
La familia insiste en que lo correcto hubiera sido llevarlo a la comisaría o a la Fiscalía de Familia, pero nada de eso ocurrió. Abel había desaparecido el pasado 27 de octubre, tras salir de su vivienda en el distrito de Carmen Alto. Se subió a una unidad de la ruta 8 sin motivo aparente.
Ahora se espera que las instancias competentes determinen si hubo o no negligencia por parte del personal de serenazgo. Mientras tanto, la familia continuará en su búsqueda de justicia.
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