En el marco del Día Internacional de la Tartamudez, José Plascencia decano del Colegio de Psicólogos en Ayacucho alertó que este trastorno del habla continúa siendo subestimado y poco atendido en el país, pese a que puede manifestarse desde los dos años de edad y afectar el desarrollo emocional, social y académico de miles de niños peruanos.
El decano del Colegio explicó que la tartamudez —conocida clínicamente como disfemia— tiene diversas causas, que pueden ser del desarrollo, neurológicas o psicológicas, y que una intervención temprana puede marcar la diferencia en la calidad de vida de quienes la padecen.
“Este trastorno tiene tres ejes principales: el desarrollo del habla, lesiones cerebrales o factores psicógenos ligados al estrés o a eventos traumáticos. Si no se detecta a tiempo, su tratamiento se vuelve más complejo”, precisó el especialista.
A nivel global, la Asociación Internacional de la Tartamudez estima que el trastorno afecta al 1 % de la población mundial. En el Perú, un estudio de la Pontificia Universidad Católica del Perú determinó que el 36 % de los pacientes atendidos en un instituto especializado en lenguaje presentaban tartamudez entre sus diagnósticos, lo que revela la alta incidencia y baja detección temprana del problema.
Plascencia advirtió además que los entornos sociales poco empáticos —especialmente en la escuela o en el hogar— pueden incrementar los niveles de estrés y ansiedad, afectando la confianza y la participación de las personas con tartamudez.
“El rechazo o las burlas elevan la ansiedad y afectan la autoestima. Necesitamos una sociedad más comprensiva, que permita a estas personas expresarse sin miedo”, señaló el decano.
Los especialistas coincidieron en que el tratamiento de la tartamudez debe ser multidisciplinario, involucrando a psicólogos, terapeutas del lenguaje y neurólogos, además del acompañamiento familiar.
“El apoyo emocional en casa es clave. No hay que presionar ni ridiculizar al niño, sino reforzar su seguridad y celebrar sus avances”, agregó.
En el país, aún no existen programas públicos sostenidos de detección o tratamiento gratuito, pese a que los expertos coinciden en que el diagnóstico temprano mejora notablemente el pronóstico.
Al cierre del día, el llamado de los profesionales es claro: la tartamudez no define a quien la padece, pero sí revela cuánto falta por avanzar en empatía, salud mental y atención temprana en el Perú.
Síguenos también en nuestras redes sociales:
Búscanos en Facebook, Twitter, Instagram y además en YouTube. Únete también a nuestro canal informativo de WhatsApp haciendo clic AQUÍ.



