Ella apostó por la cerámica desde muy pequeña. «El mismo hecho de ser hija de un ceramista reconocido ha influido en mi inclinación por este arte», indicó.
A los cuatro años ya pintaba las obras de su padre y los ocho años ya realizaba acabados.
Su primera contrata, a los 13 años, le animó a continuar. Desde entonces, el arte de modelar la arcilla se ha convertido en una profesión para ella, pues este trabajo le permitió sacar a adelante a su hogar.
«Cuando tenía 13 años realicé mi primera contrata y desde ahí abrazo con cariño a la cerámica. En la época de violencia había cero turismos y tuve que abocarme a otras cosas: fui negociante, lavaba ropas, tenía que buscar el sustento para mis hijos. Mi esposo sufrió torturas físicas que dejaron su salud deteriorada y tuve que salir adelante por ellos”, relató.
El fallecimiento de su padre, hace 25 años, fue uno de los episodios que empujó a Rosalía a continuar preservando el estilo único y particular de su padre y actualmente se encuentra a buen recaudo en sus manos.
«Cuando falleció mi papá, su ausencia me dolió mucho. Sus clientes me pedían trabajos entonces empecé a rescatar a los clientes de mi papá en Miraflores, Barranco, Jr. de la Unión. Yo les llevaba piezas y me las compraban. Poco a poco gané mercado».
A esta pérdida se sumó el fallecimiento de su hija de 18 años en el 2007. Este suceso marcó la vida de Rosalía, pero fue la cerámica que le permitió salir adelante.
«Me dolió su partida, estaba deprimida. Fue ahí, en el 2008, cuando vino a visitarme a mi taller la Directora del Patrimonio Inmaterial del Ministerio de Cultura, Soledad Mujica, me hizo una entrevista y un video y desde esa fecha hasta antes de la pandemia he venido participando en la feria de Ruraq Maki».
Rosalía le ha dedicado una vida entera a la cerámica. Hasta ahora ha recibido varios reconocimientos, entre ellos el de Personalidad Meritoria de la Cultura y la Medalla Joaquín López Antay. Y ahora trabaja para lograr uno de sus mayores sueños, ser Amauta de la Artesanía Peruana.
«Estos reconocimientos me motivan a continuar abrazando con más cariño este arte, estoy orgullosa de preservar la cerámica de Leoncio Tineo, quiero dejar este legado, no quiero que desaparezca, tiene que perdurar para siempre. Espero que la cerámica Tineo sea considerado Patrimonio Inmaterial por la originalidad y la preservación en los colores de la arcilla y el modelado a mano», dijo.
En el marco del Día de la Mujer, reconocemos el legado de Rosalía Tineo, madre, esposa y artesana dedicada a la cerámica desde hace 44 años.
«Yo a veces me pregunto de dónde me salen las fuerzas, soy mujer, soy mamá, soy esposa. Tengo una tienda de abarrotes que me ayudó en esta pandemia y a veces me pregunto en qué horario hago la cerámica. Desde que amanece, a las 4:00 a. m. bajo al mercado mayorista para proveer mi tienda, al regresar debo atender la tienda, tengo que hacer el desayuno, el almuerzo, la limpieza del hogar, atender algunos animalitos que tengo. A veces digo con qué tiempo hago la artesanía. Las mujeres somos mil oficios, la artesanía es mi pasión. Agradezco y valoro a mi padre y mi abuela, quienes me dejaron este legado», culminó diciendo.



