En la represa Pallcca, distrito de Quinua, se sembraron 10,000 alevinos de trucha como parte de un proyecto que busca fortalecer la seguridad alimentaria y promover la acuicultura sostenible en Ayacucho. Esta acción también apunta a diversificar las actividades económicas en la región y generar oportunidades en zonas rurales.
El proyecto se enmarca en la Política Nacional de Acuicultura al 2030, con un enfoque en el aprovechamiento responsable de los ecosistemas acuáticos. La siembra no solo busca garantizar una mayor disponibilidad de alimentos, sino también fomentar el desarrollo económico y social en comunidades alejadas.
Como parte de este esfuerzo, se firmó un convenio entre el Instituto Tecnológico de la Producción (ITP) y el Gobierno Regional de Ayacucho. Este acuerdo incluye más de 1,300 servicios técnicos especializados, entre ellos capacitaciones y ensayos de laboratorio, además de proyectos de investigación e innovación para potenciar la acuicultura.
Aunque el proyecto promete impactos positivos, aún queda por resolver cómo se garantizará el acceso justo a los beneficios para las comunidades locales y si el seguimiento será suficiente para evitar problemas como la sobreexplotación o la contaminación de los recursos hídricos.
La siembra de truchas también plantea un desafío en términos de sostenibilidad a largo plazo, especialmente en una región donde la infraestructura y las políticas de monitoreo no siempre logran los resultados esperados.



