La preocupación por la disponibilidad de agua en la región Tacna vuelve a ponerse en el centro del debate. En un contexto marcado por la creciente demanda hídrica y los efectos del cambio climático, más de 300 pobladores de la comunidad campesina de Vilavilani Charipujo participaron en una reunión informativa donde exigieron acelerar los estudios de la futura presa Huaylillas–Torrine, considerada una obra estratégica para la seguridad hídrica del sur del país.
El encuentro se desarrolló en el distrito de Palca, donde representantes de la Gerencia de Estudios y Proyectos expusieron el estado actual del proyecto, diseñado para almacenar aproximadamente 2 millones de metros cúbicos de agua destinados al consumo humano y al fortalecimiento de la actividad agrícola.
Una obra clave frente a la escasez de agua en el sur
Durante la reunión, se recordó que en esta zona del país las lluvias se concentran principalmente entre enero y marzo, mientras que el resto del año varias comunidades enfrentan serias limitaciones en el acceso al recurso hídrico.
En ese escenario, el proyecto Huaylillas–Torrine busca captar aguas provenientes de seis quebradas, con el objetivo de asegurar reservas estratégicas que permitan sostener el abastecimiento durante los meses de escasez.
La infraestructura contempla la construcción de un dique de roca y un aliviadero, elementos que permitirán regular el almacenamiento y mejorar la seguridad del sistema hídrico.
Agricultura y consumo humano, los principales beneficiados
Uno de los impactos más relevantes del proyecto está vinculado al sector agrícola, especialmente en cultivos como el orégano y la alfalfa, que forman parte importante de la economía local.
De acuerdo con lo expuesto en la reunión, la disponibilidad de agua no solo garantizaría el consumo humano, sino también la sostenibilidad de la producción agrícola en Vilavilani Charipujo y zonas cercanas, donde muchas familias dependen directamente de esta actividad.
Acuerdo preliminar por distribución del agua
Uno de los puntos centrales del encuentro fue el acuerdo preliminar sobre la distribución del recurso hídrico almacenado, planteándose una repartición equitativa: 50 % para la población de Tacna y 50 % para la comunidad de Vilavilani Charipujo.
Este consenso inicial busca evitar futuros conflictos por el acceso al agua y promover un enfoque de gestión compartida del recurso, en un contexto donde la presión hídrica continúa en aumento.
Proyecto genera expectativa en la población
Los asistentes expresaron su respaldo a la continuidad de los estudios técnicos y coincidieron en que la ejecución de la presa es urgente frente a los desafíos hídricos que enfrenta la región.
Para la población, Huaylillas–Torrine representa una alternativa concreta para asegurar agua en el largo plazo, impulsar la agricultura y proteger el desarrollo de miles de familias que hoy dependen de un sistema cada vez más vulnerable.
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