Las redes sociales han dejado de ser únicamente espacios de entretenimiento para convertirse en una de las principales fuentes de información y búsqueda de contenidos para miles de usuarios, especialmente jóvenes. Este cambio en los hábitos de consumo digital ha puesto nuevamente sobre la mesa la preocupación por la desinformación, el contenido sensacionalista y los desafíos éticos que enfrenta la creación de contenido en internet.
Durante una ponencia sobre comunicación digital y creación de contenidos, el comunicador social y creador de contenido Gian Carrión señaló que plataformas como TikTok, Facebook, Instagram y YouTube son utilizadas cada vez más como herramientas de consulta inmediata para conocer hechos de actualidad, resolver dudas o seguir acontecimientos de interés público.
Según explicó, los usuarios ya no recurren exclusivamente a los motores de búsqueda tradicionales para informarse, sino que buscan directamente en redes sociales contenidos relacionados con noticias, accidentes, eventos o temas de interés cotidiano. Este fenómeno ha transformado la forma en que circula la información y ha incrementado la influencia de los creadores de contenido en la opinión pública.
Sin embargo, el crecimiento de estos espacios digitales también ha generado preocupación por la difusión de información falsa o engañosa. Carrión advirtió que, en contextos de alta polarización política y campañas electorales, han proliferado contenidos con enfoques sensacionalistas, así como páginas y medios digitales cuestionados por difundir información sin la debida verificación.
El especialista sostuvo que uno de los principales retos para los ciudadanos es desarrollar criterios que les permitan identificar contenidos confiables. Entre las señales de alerta mencionó el uso de titulares diseñados para provocar reacciones emocionales intensas, como indignación o miedo, una práctica comúnmente asociada al sensacionalismo digital.
La preocupación por la desinformación no es menor. Diversos estudios internacionales han advertido que las redes sociales se han convertido en una de las principales vías de propagación de noticias falsas, especialmente en periodos electorales, emergencias sanitarias o acontecimientos de gran impacto social. Organismos como la Unesco han impulsado programas de alfabetización mediática e informacional para fortalecer la capacidad crítica de los ciudadanos frente al contenido que consumen en internet.
En ese contexto, Carrión consideró que la solución no pasa necesariamente por restringir la publicación de contenidos en redes sociales, sino por fortalecer la educación digital de la población. A su juicio, resulta fundamental enseñar a los usuarios a verificar fuentes, contrastar información y reconocer señales de manipulación o desinformación.
El desafío también alcanza a los adultos mayores, un grupo que en los últimos años ha incrementado su presencia en plataformas digitales gracias al mayor acceso a teléfonos inteligentes e internet. El comunicador señaló que la responsabilidad de orientar a este sector recae tanto en las familias como en las instituciones educativas y el Estado.
Otro de los temas que genera preocupación es el avance de la inteligencia artificial, tecnología que permite crear imágenes, videos y audios cada vez más difíciles de distinguir de contenidos reales. Frente a este escenario, Carrión consideró necesario impulsar normas y mecanismos de prevención que permitan establecer responsabilidades cuando se utilicen herramientas de IA para difundir información falsa o manipular a la opinión pública.
Mientras las redes sociales consolidan su papel como espacios de información y consulta, especialistas coinciden en que la alfabetización digital y el fortalecimiento del pensamiento crítico serán factores clave para enfrentar los riesgos asociados a la desinformación en la era digital.
| TikTok | |
| X (Twitter) | |
| Canal de WhatsApp |



