países de la región se encuentran con mayor vulnerabilidad a una situación económica que se caracteriza por un estancamiento económico a la vez que persiste el desempleo y se acentúa el alza de los precios, este último lo vemos todos los días con el aumento del costo del combustible.
En enero del 2022 el Banco Mundial preveía una desaceleración pronunciada a nivel mundial, a la fecha han observado en el 70% de los países en comparación con las previsiones hechas a principios de año, datos nada optimistas, “…en las economías avanzadas, se espera que el crecimiento se desacelere del 5,6 % el año pasado al 2,6 % este año, y que el crecimiento continuará disminuyendo el próximo año. En los mercados emergentes y las economías en desarrollo, el crecimiento se desacelerará del 6,6 % el año pasado al 3,4 % este año. Por lo tanto, la desaceleración es muy sincronizada y los riesgos que enfrenta la economía mundial son bastante considerables…”
Existe a su vez, el riesgo relacionado a tener altos precios de los alimentos en lo que va del presente año y el próximo definitivamente, por la escases de fertilizantes, y como consecuencia tendremos mayores tensiones sociales y esto se sumará a los retos relacionados con el cambio climático que enfrentan las economías a nivel mundial.
Como región debemos de estar atentos a enfrentar la inseguridad alimentaria que se avecina, que ya fue un problema evidente el año pasado. Rusia y Ucrania son los mayores productores de maíz y trigo, no imaginamos las consecuencias frente a la oferta disponible, veremos una crisis histórica de los precios de los alimentos.
Es por eso, que los responsables de formular las políticas y tomar las decisiones en las circunscripciones más locales como en la región, provincias y distritos, deben ser extremadamente cuidadosos con las políticas de protección social.
¿Cuáles son las acciones más urgentes que deben desplegar a nivel subnacional? En primer lugar, identificar los hogares más vulnerables como primera medida a nivel territorial, con el objetivo de proteger la desnutrición de la niñez de esos hogares. Así mismo, promover la continuidad de la producción local proveyendo de insumos a los agricultores, aquí el gobierno regional y municipal puede asumir un rol más activo para intentar proteger la producción local.
El debate que se genere a partir de julio con los candidatos a la región y municipalidades no requiere una lista de proyectos de infraestructura, tampoco ofrecimientos vagos como nos han acostumbrado, es necesario exigir un análisis real de lo que se viene al país los próximos años y las consecuencias en nuestro territorio, por lo tanto será impostergable demandar medidas sensatas para enfrentar esta crisis que actualmente ya vivimos sus consecuencias.



