La respuesta es más que evidente, no son capaces de enfrentar sus crímenes ni responsabilidad política y quieren que las condiciones de manipulación de unas próximas elecciones generales estén dadas por éste Congreso, para lograr una mayoría aliada en el próximo parlamento que les garantice la impunidad, bajo el precedente Merino.
Y cuando nos preguntamos porque no somos capaces con las protestas en todo el país de lograr que este gobierno deslegitimado, se vea compelido a renunciar, la verdad es que no estamos unidos, mientras miles de peruanos marchan exigiendo un país que sea digno de heredar a nuestros hijos. La mayoría somos meros espectadores en una trama que se ha cobrado más de medio centenar de vida de compatriotas y aunque mostramos nuestra indignación social, eso no se materializa en una conciencia social unificada de los que quieren un cambio.
La clase media pseudo acomodada yace distante de los sectores populares creyendo falsamente que la crisis institucional que vivimos, no tiene que ver con ellos y que la estabilidad se logra solo trabajando, cuando en cada esquina encontramos muestras de la injusticia social que nos enrostra los vicios del sistema económica que defienden los paladines de la Constitución caduca del 93.
En realidad, si lo pensamos bien la clase media no existe, ya que solo existen los de arriba y los de abajo. El término clase media es un título creado por los sectores privilegiados, bajo una lógica de divide y vencerás para proteger sus interés, para evitar una conciencia de clase unificada.
Los términos medios de una sociedad son peligrosos por su indefinición, a veces pueden sumarse a la derecha inclinando la balanza y en otras plegarse a la izquierda, determinando el resultado electoral.
Somos un país en construcción como hace 200 años, sin horizonte de unidad y profundamente divido por nuestras diferencias sociales.
Algunos ven en este gobierno que saca a las calles a la policía y militares para reprimir a su población privándolos de cualquier derecho fundamental reconocido en la Constitución que defienden, una demostración de autoridad.
Sin embargo, es un signo más de debilidad de un grupo de políticos que se sostiene en el poder a través de la armas y por la fuerza de sus cuerpos de seguridad del Estado.
Alguien dijo que era preferible una vida a perder el país, así piensa la ultra derecha, que cree que esto es una guerra, donde se vale todo, con tal de ganar y que de lo contrario perderán el país que se han considerado sus dueños por siglos.
La verdad es que todos perdimos aquí, con cada muerte, con cada lagrima y cada vez que vemos la imagen del país segmentado que somos.



