Así estábamos en marzo cuando se decretó la cuarentena. En Ayacucho, constatamos que no éramos la excepción, y más aún, por ser una ciudad con un explosivo crecimiento en las últimas tres décadas, lo serios de salud estaban precarizados.
Además, el nuevo hospital era motivo de desencuentros entre los médicos, que no querían ir a Canaán y la autoridad regional, que no sabía qué hacer con la antigua infraestructura del anterior hospital ubicado en la urbanización Mariscal Cáceres.
Han transcurrido más de 9 meses. Se han implementado ambientes para tratar el covid-19, hay más salas de cuidados intensivos, pero aún no se cuenta con una planta de producción de oxigeno clínico, pese a los esfuerzos del arzobispado y la ciudadanía para recaudar fondos para su adquisición, y los recursos públicos destinados para la compra de otra planta.
Existe la amenaza de una segunda ola. Está sucediendo en otros países y no sería una excepción que esto no ocurra en el Perú, y por supuesto Ayacucho. La experiencia de la primera hora debe servir para que no tengamos la alta incidencia de contagiados y menos de muertes.
Para eso se requiere que las plantas de oxígeno estén operativas. Deben no solo entregar las plantas en Ayacucho, sino dejarlas operativas y es más, adiestrado al personal que va a utilizarlas.
Hemos visto como en otras ciudades, Arequipa e Iquitos, para señalarlas a dos de ellas, como por la carencia de estas plantas de oxígeno morían los contagiados por el covid-19, y eso no queremos que suceda en Ayacucho.
Hay responsabilidades, especialmente en el caso del gobierno regional, porque como ha señalado el gerente regional, la empresa proveedora no ha cumplido hasta la fecha con la entrega de la planta de oxígeno.
Si esto es así, hay que abrir un proceso contra esta empresa y ver otra posibilidad para comprar una planta de oxígeno. Lo que no se debe hacer, es cancelar la compra y destinar ese presupuesto para otros fines.
Necesitamos una planta de oxígenos operativa en Ayacucho. Y esa es responsabilidad del gobierno regional.



