Una revocatoria es un acto serio. Por supuesto que tiene móviles políticos, y por eso, estas iniciativas ciudadanas siempre cuentan con el respaldo de organizaciones política.
Una de las revocatorias más conocidas en el país fue la de Susana Villarán, alcaldesa de la ciudad de Lima. Desde el mismo día que asumió la alcaldía, los enemigos políticos de su organización comenzaron a organizarse para impulsar la vacancia. Claro, que buscaron a quien dé la cara.
Pero, el apoyo de los partidos políticos como el Apra, Solidaridad Nacional y Fuerza Popular se hizo presente en todo momento. Villarán contó con el apoyo de las organizaciones de izquierda, organismos sindicales. El PPC se declaró neutral, al igual que Somos Perú.
¿Quién impulsa la vacancia en Ayacucho? Si se habla de un colectivo, se supone que este no está conformado por personas sino por instituciones de la sociedad civil: gremios empresariales, partidos políticos, movimiento regionales y locales, gremios de trabajadores, y hasta clubes sociales, deportivos y porque no, congregaciones religiosas. ¿Cuáles son las que apoyan esta revocatoria?
Aparte de una persona que últimamente se dedica a dirigir un canal de televisión en las redes, nadie sabe quienes más lo acompañan en esta aventura. No está demás deslindar con la forma como hace periodismo este ciudadano, que no respeta ningún código de ética profesional, y no puede ser llamado a la atención ni sancionado, porque no pertenece a ninguna organización profesional y gremial de los hombres de prensa.
Con respecto a la gestión del alcalde Gutiérrez. Es cierto que la municipalidad va de tumbo en tumbo y que hasta el momento no se percibe un buen manejo de la ciudad. Siendo un alcalde con estudios de urbanismo, parece perdido cuando se trata de organizar su ciudad.
La precariedad de su mandato es una expresión de la situación de las organizaciones regionales que aspiran a gobernar las ciudades a través de los municipios. Sin cuadros profesionales, sin programas y sólo con algunas ideas sueltas, los que asumen los cargos se encuentran con las manos atadas.
No les queda otro camino que voltear y encontrar en la participación ciudadana el apoyo urgente que se requiere para gobernar. Y eso deberían hacer todos los gobiernos locales. Avanzar de una democracia representativa y participativa.



