Por cierto, en la nota publicada el día de hoy en JORNADA sobre este hecho, destaca que todos estos alcaldes son de un mismo movimiento político regional, lo que podría llegar a considerarla como una organización criminal.
Esto debe llevarnos a plantearnos seriamente que esperamos de la política y de los políticos. Debemos distinguir entre el político que pertenece a una organización que tiene como fin el bien común, porque esa es la función de la política, y los “políticos” que han convertido a la política en una actividad para lucrar con los recursos del Estado.
Esa es la razón porque se debe acabar con ese discurso de los apolíticos, los técnicos, los independientes, aquellos que ocupan cargos públicos y no rinden cuentas a nadie de sus actos amparados en el individualismo perverso, que sólo piensa en el “éxito” aunque este se obtenga con actos ilícitos, porque “el fin justifica los medios”.
La historia peruana de los últimos 40 años, desde 1980, cuando retorna la democracia, está plagado de denuncias y casos de corrupción. Una revisión de los diarios y revistas de entonces muestra cómo se gestaba la corrupción en el Perú, pero era aislada, porque de una u otra manera, los partidos políticos estaban para fiscalizar a sus propios militantes.
Pero fue en el Apra, el viejo partido fundado por Haya de la Torre, donde esta fiscalización fue dejada de lado en el primer gobierno de Alan García.
Y de ahí para adelante, el reino es de los técnicos y los independientes. El mejor representante es Alberto Fujimori, presidente de 8 partidos políticos fundados entre 1990 y 2016, y ubicado entre los 10 gobernantes más corruptos del mundo.
Por eso es necesario que se vuelvan a fundar verdaderos partidos políticos, con ética, principios ideológicos, programáticos y que sus actos y su teoría formen un solo cuerpo. No es la cantidad de firmas lo que garantiza la existencia de un partido político, sino su organización. Por eso, esa ley de partidos políticos debería ser revisada totalmente.
Y estos tres alcaldes y el ex alcalde detenidos por corrupción, a la reja, como decía Tres Patines. Estas autoridades son la mejor prueba de la corrupción que golpea al país.



