Los ríos son, para las poblaciones de la sierra, los lugares ideales para refrescarse en el caluroso verano. En todas las ciudades, pequeñas y grandes, siempre existe en la cercanía un rio, que puede ser caudaloso o no, pero que en las temporadas de lluvia aumenta el aforo y la fuerza del rio es capaz de arrastrar animales, y por supuesto a personas que se atreven a ingresar a él.
Estas noticias muchas veces pasan desapercibidas porque ocurren en distritos alejados. Este tipo de accidentes no debería pasar desapercibido para las autoridades locales. Los municipios distritales deberían tomar medidas para evitar que ocurran nuevas tragedias que enlutan a las familias.
Al igual que en las playas a las que asisten los pobladores de las ciudades de la costa, las playas de los ríos de la sierra deberían estar señalizados.
De esto debería encargarse el municipio distrital, salvo en la capital de la provincia, donde debería ser la municipalidad provincial.
Los pobladores de los distritos o de las comunidades que viven en las cercanías del rio, conocen en que partes es posible nadar y en que partes no. Además, ellos conocen cuándo el rio está crecido y por lo tanto deberían poner avisos y comunicar a la población -especialmente a los jóvenes- que no se puede ingresar al rio para nadar.
Por supuesto que no sólo basta poner un aviso. Los días de vacaciones, cuando los jóvenes aprovechan del clima para ir al rio, deberían los serenos o trabajadores del municipio ir la vigilar que se respeten las disposiciones del gobierno local. Hay que explicar, que lo que se busca es cuidar la vida de los jóvenes.
No deberían volver a suceder estas tragedias. Los municipios deben realizar campañas informativas entre los jóvenes de sus distritos, especialmente aquellos que tienen en sus cercanías ríos caudalosos, como el Pampas, Mantaro o Apurímac, para que eviten ingresar a su cauce.
Y también a los padres de familia para que sus hijos no se arriesguen nadando en ríos caudalosos y con fuertes torrenteras. Hay que tomar las precauciones necesarias para evitar muertes trágicas, con escenas dolorosas que muestran el desgarro de las madres cuando encuentran al hijo muerto, varios kilómetros, rio abajo, del lugar donde fue devorado por las aguas.



