Acá en el Perú también los que desobedecen las disposiciones dadas para evitar la propagación del Covid 19 tienen sanciones, pero parece que tienen la misma mentalidad de Rafael López Aliaga: no pagar las deudas contraídas con el estado.
Por eso es importante que las autoridades asuman su responsabilidad frente a los que transgreden las normas sanitarias. En primer lugar, esos locales, sean discotecas o bares donde a puerta cerrada se organizan estas fiestas Covid, clausurarlas definitivamente.
Pero no sólo eso. Los propietarios de estos locales deben tener una suerte de muerte civil. Sancionarlos para que ellos ni sus familiares hasta en tercer grado no puedan abrir ningún tipo de negocio en la ciudad de Ayacucho, lo que comprende los distritos de Ayacucho, San Juan, Carmen Alto y Jesús Nazareno.
Por supuesto, para que esto funciones, es necesario que la Municipalidad Provincial promulgue una ordenanza municipal que, sanciones, en el marco del estado de emergencia sanitaria, con esta clausura definitiva y la prohibición para que en el futuro no puedan tener licencia para ningún tipo de negocio.
Estas sanciones deben darse al margen de las que deponga el poder judicial, ya que los propietarios de estos locales y negocios que organizan estas reuniones, están cometiendo delitos contra la salud de los participantes al exponerlos a un contagio.
Es más, si a consecuencia de haber asistido y resultado del seguimiento de los asistentes a esas fiestas Covid, alguno de ellos o ellas o un familiar muere, iniciarles procesos por el delito de homicidio.
No basta una detención de 24 horas. Se ríen de eso. No basta una notificación y un cartel de clausurado en la puerta del local, porque lo rompen, abren el local y a puerta cerrada siguen organizando las mismas reuniones.
Tiene que actual la autoridad. El alcalde debe convocar a la comisión de seguridad ciudadana e invitar a la misma a las autoridades de salud, para evaluar las medidas a tomarse para evitar que se siga con estas irresponsables reuniones, a las que asisten, lamentablemente jóvenes de ambos sexos.
Hay que parar estas “fiestas Covid”. El diálogo siempre es bueno, pero hay casos, en los que debe aplicarse la ley con firmeza.



