En medio de este mar de generalidades, quienes dejaron una mejor impresión, y así lo indicaron en las redes sociales y el propio canal que organizó el evento, fueron la candidata de Juntos por el Perú y el candidato de Victoria Nacional.
En el caso de Verónica Mendoza, su presentación hizo recordar por un momento al cambio radical que se operó en Ollanta Humala para el debate presidencial en la campaña del 2011. Dejó de lado el polo rojo y se presentó con terno. Lo mismo hizo Verónica: dejo en el ropero el jean y la blusa bordada y se puso un vestido verde.
Ese cambio de imagen dice mucho. Es una demostración, según algunos de los interrogados después del debate, del mensaje que quiere dar a sus electores: me acerco al centro, no voy a los extremos.
En cuanto George Forsyth, la imagen opacada que se tenía del candidato de Victoria Nacional y que con algunas respuestas dadas a la carrera, daba la imagen de una persona improvisada, en sus intervenciones, con mucha calma, expuso sus propuestas, demostrando además un conocimiento de los demás, que por su pasado de futbolista, muchos dudaban que conocería de los mismos.
Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, entró al debate atacando. No obtuvo las respuestas de los agraviados, que no cayeron en su juego y parece que eso la descuadro, porque luego no tuvo la suficiencia para explicar de que se trataba sus propuestas. Parece que el equipo de asesores que ha constituido, en el que destacan Gustavo “Nano” Guerra García y Fernando Rospigliosi, en lugar de apoyarla en la campaña, la están confundiendo.
Yonhy Lescano demostró porque fue el mejor congresista en el congreso que vacó a PPK. Pero, también demostró que dista mucho de ser el estadista que se requiere para que dirija los destinos del país. Es evidente que la crisis de Acción Popular no sólo son Merino y Burga, los actuales impresentables congresistas, sino que Acción Popular ya no tiene los cuadros políticos que hacía gala en la década del 60 y que acompañaron a Belaunde hasta las elecciones de 1980. Parece que el último de esa pléyade fue Valentín Paniagua.
De Daniel Urresti, sólo se puede decir que sigue siendo el militar que cree que su destino final es ser presidente de la república. Pero le falta mucho, especialmente estudiar y conocer más.



