Con sus declaraciones y “acertadas” opiniones, nos recuerda a los soplones del gobierno de Manuel Odría, quienes detenían a todo aquel que entonaba la música de la Marsellesa, el Himno de Francia. Eran tan ignorantes, tanto como la señora Leyva, que pensaban que los apristas habían compuesto ese himno que es un homenaje a los soldados franceses de Marsella, quienes develaron un motín de la derecha francesa.
¿Sabrían los esbirros de Odría de donde venía la Marsellesa? Por supuestos que no. Eran ignorantes. ¿Sabe la señora Leyva el origen de Flor de retama? Debe saberlo, porque se ha publicado en varios medios y entrevistado al profesor Ricardo en varios canales. Entonces no es ignorancia, es mala fe.
Y de esos casos está llena nuestra historia. En 1966, siendo ministro del Interior Javier Alva Orlandini, dispuso que todos los libros que procedían de las editoriales Grijalvo y Cartago, que se encontraban en los almacenes del Correo de Lima fueran quemados en un acto de fe el en patio del correo central de Lima.
El argumento: eran libros que procedían de la ex Unión Soviética y en el caso de Grijalvo, porque entre sus textos estaban Materialismo Histórico, y por esa razón, todos los libros de la editorial también fueron incinerados.
Durante el terrorismo, muchos profesores en Ayacucho eliminaron sus libros de ciencias sociales o filosofía, porque en las redadas, mas de uno fue detenido por tener esos libros, entre estos, los Siete Ensayos de José Carlos Mariátegui.
Pero no sólo Flor de Retama esta estigmatizada. La Canción de los Milicianos de la República Española muchos la consideran un himno senderista, cuando es la canción de la resistencia española a la invasión de Franco con el apoyo de Hitler y Mussolini, durante la guerra civil española.
Y finalmente, en esta historia de la estupidez peruana, a la que se aúna la señora Leyva, es bueno recordar que esa hermosa balada francesa Nathaly, que canta el amor de un estudiante francés con una joven rusa en Moscú, también estaba prohibida, porque decía en una parte “La Plaza Roja desierta.” Claro, para la estupidez anticomunista Plaza Roja era igual a comunismo.



