Y en ese terreno es donde Pedro Castillo no está hilando fino. En una última reunión con sus simpatizantes ha señalado que el mismo día que tome posesión del cargo presentará el pedido para que se convoque a una asamblea constituyente, lo que es bueno para la tribuna, pero ¿es bueno para iniciar su gobierno?
Luego de tantos ataques que ha recibido de parte de la derecha, y de las mentiras que se han difundido por los medios de comunicación golpistas y por las redes con los trols fujimoristas, un mensaje de esta naturaleza y de concretizarlo el 28 de julio, les dará la razón a quienes dicen que va a entronizar una dictadura tipo Maduro.
Hay un sector en el Perú, y no sólo en la clase A y B, porque si fueran sólo ellos serían una minoría insignificante, sino que pertenecen a los estratos C, D y F, que están confundidos y atemorizados y podrían ser utilizados para generar enfrentamientos y violencia en las ciudades.
En un panorama así, con una bancada que no hace mayoría con su aliado mas cercano que es la de Juntos, tiene que buscar alianzas para sobrevivir los primeros meses y afianzarse en el gobierno. Un discurso radical no le va ayudar y, por el contrario, abriría las puertas para procesos de vacancia y desgobierno.
En estos días previos, entonces, Pedro Castillo debería comenzar a diseñar, junto a sus asesores, las medidas que van a tomar en dos temas que son inmediatos.
Primero es salud, que tiene que ver con la vacunación contra el Covid 19 y la amenaza de una tercera ola. Debe garantizar la permanencia del equipó del MINSA que está vacunando, darles toda su confianza, decirlo y hacer público que continuará con esa política y buscará en lo posible mejorarlo.
Segundo es educación. El es maestro y conoce la situación en que viven los profesores y sabe de carne propia las angustias que enfrentan. Pero no hable de aumentos salariales, sino de retorno a las aulas. Una vacunación a todos los profesores, que está iniciando el gobierno de Sagasti debe permitir un retorno a las aulas en el segundo semestre. Y ese debe ser su compromiso inicial.
Y por supuesto, todo eso está vinculado con la estabilidad económica. De confianza al empresariado, que en estos momentos lo necesita.



