Han sido una derrota para el fujimorismo y la derecha, que esperaban que la campaña sostenida en los medios de comunicación, en especial del grupo El Comercio, iba a terminar con la negativa de confianza y preparar los argumentos para una vacancia presidencial.
Ha obtenido más votos que Ollanta Humala cuando se presentó su primer gabinete en el 2011, que obtuvo una ajustada mayoría en segunda votación.
Pero es una confianza con reparos. Muchos de los que votaron, luego por la confianza, en sus intervenciones cuestionaron a varios ministros, entre estos al de Transportes y Comunicaciones y al de Trabajo.
La confianza le da un importante respiro a Pedro Castillo, pero no debe confiarse en los votos alcanzados en esta jornada.
Un análisis más serio, demuestra que la alianza política para gobernar que se estaba armando antes de la elección de la Mesa directiva del congreso, puede todavía reconstituirse y mucho depende de Perú Libre, llámese Cerrón o Castillo.
Pero alguien tiene que hacerlo, antes de que se repita lo que sucedió en la elección de la mesa directiva y en la repartición de las comisiones, que significó otra derrota a Perú Libre en el congreso.
Si nosotros analizamos la composición de los que dieron la confianza veremos a los congresistas de Perú y Juntos por el Perú, que en parte son los partidos que comparten el gabinete Bellido.
Pero a ellos se sumaron las bancadas de Acción Popular que votó en bloque. En cambio, en Alianza para el Progreso, Roberto Chiabra y Gladyz Echaíz votaron en contra. Hay que recordar que estuvieron en las mesas y marchas denunciando el fraude electoral.
De Podemos Perú tuvo el respaldo de 2 congresistas y 4 de la bancada de Somos Perú-Partido Morado.
Este es el momento de conversar sin soberbias. Las alianzas políticas es la esencia de la gobernabilidad en las democracias, cuando el partido ganador no alcanza la mayoría, para que sus leyes sean aprobadas.
Y esta es la situación devenida de la votación por la confianza y no hay que perder esta coyuntura de tener una mayoría, precaria, pero mayoría, antes de que todo vuelva a lo que era antes del pleno del congreso, con un ejecutivo zarandeado por los medios y con los micros abiertos a la oposición.



