Estamos hablando de los gobernadores regionales, que se han convertido en los principales enemigos de la regionalización, porque con sus actos han generado en la población un rechazo al proceso de descentralización, porque en lugar de solucionar los problemas, estos han crecido en la medida que la corrupción ha ido copando los más altos niveles en los gobiernos regionales.
En estas condiciones se está convocando a un proceso electoral que no garantiza, por lo que tenemos hasta el momento, un partido nacional o movimiento regional, que tenga las cualidades necesarias para que los ciudadanos confíen en los candidatos y voten por ellos en estas elecciones.
En esta crisis de representación política, todos tenemos muchas responsabilidades, pero no todos en la misma magnitud. Los principales responsables, hay que señalarlos han sido los dirigentes políticos de los partidos nacionales, que al igual que en el gobierno nacional, aprovecharon del gobierno regional para su beneficio personal y de los miembros de sus partidos.
Y esta crítica toca a todos, tanto a los partidos de derecha como de izquierda e incluso a aquellas caricaturas de partido, como el denominado Alianza para el Progreso, cuyo nombre es el plagio de un programa impulsado por Estados Unidos en el gobierno de Kennedy.
Se pensó que los movimientos regionales, conformado por gentes de la misma región iban ser sinónimo de honradez y que los recursos del estado, que eran transferidos a los gobiernos regionales iban a ser bien administrados.
Pero eso fue una ilusión. Lo que vimos fue todo lo contrario. Si se hace un balance de los gobiernos regionales, a nivel nacional, encontraremos que en no son casos aislados los que están procesados por actos e corrupción, sino que las excepciones son los que han terminado su gobierno sin ninguna denuncia de corrupción.
Por supuesto que sólo los gobernadores y los gerentes que ocupan los cargos de confianza son los únicos responsables de los actos de corrupción. Los procesos de investigación y judiciales, muestran la existencia de mafias al interior de los gobiernos regionales, y en muchos casos, en conexión con congresistas de bancadas afines al que detenta el gobierno regional.



