No es un problema de Ayacucho, es lo mismo a nivel nacional. Preguntemos a cualquier militante de Alianza para el Progreso que explique la ideología, el ideario, el programa del partido, el plan de gobierno y posiblemente no entienda la pregunta. La respuesta, de los más avispados, es que las ideologías pertenecen al pasado y hoy hay que ser pragmático.
Y, quien responde así, no entiende que el pragmatismo es también una corriente ideológica. Por tanto, pedir a estos militantes, incluso a los dirigentes, que definan que es el pragmatismo, posiblemente no sepan ni siquiera la definición que está en el diccionario de la Real Academia de la lengua española.
Por eso las elecciones internas no son sino una formalidad de estas organizaciones que se autodenominan partidos políticos o movimientos regionales. La historia es abundante en los ejemplos de las elecciones internas en el seno de partidos, que en su momento lo fueron y que hoy también se han contagiado del “pragmatismo”. El Apra, Acción Popular, el PPC y la Izquierda Unida, en la década de los 80, antes de que la política se pervierta con el fujimorismo, eran procesos, que dentro de la propia organización movilizaba a los militantes para escoger al mejor candidato, al que se consideraba más leal a los principios fundamentales.
Queda en la memoria política del país las elecciones internas del Apra, que ganó Armando Villanueva para ser candidato a la presidencia, relegando a Andrés Townsend Ezcurra a la primera vicepresidencia. Son memorables las pugnas al interior de Acción Popular, pese a que Fernando Belaúnde siempre respaldaba a los sectores más conservadores, quienes eran llamados los “carlistas”.
Que lejos están hoy de ser partidos Fuerza Popular liderado por Keiko Fujimori, que sigue el ejemplo autócrata de su padre. Tampoco tienen nada de democrático, Alianza Para el Progreso, Avanza país, Renovación Popular, Perú Libre, para hablar de los que tienen más poder en estos momentos, y por eso, las elecciones internas fueron una simple formalidad.
Si esta es una radiografía muy general de los partidos políticos nacionales, ¿que esperamos que sean los movimientos regionales? Nada distinto. Es lo mismo, pero a escala regional.



