La elección de Yuri Gutiérrez como alcalde provincial generó expectativas, especialmente en la clase media ayacuchana, que apostaban por un profesional con conocimientos de urbanismo. Es más, antes de tentar a la alcaldía, Gutiérrez fue parte del equipo que hizo el plan maestro de la ciudad de Huamanga.
Al igual que otros gobiernos regionales y locales, la gestión de la municipalidad no funcionó en su totalidad por la pandemia, la cuarentena obligatoria, el aislamiento social y el trabajo remoto. Fueron 2 años de pérdidas para la municipalidad.
Una de las limitaciones del gobierno de Gutiérrez, fue la ausencia de un equipo de comunicación eficiente, que le ayude a comunicar a la población las ventajas y las desventajas de las medidas que se disponía. Sin una comunicación oportuna, los vecinos de un día a otro se encontraban con cambios en algunas zonas de la ciudad y de inmediato protestaban.
Uno de los primeros cuestionamientos, fue la designación del gerente municipal y de los gerentes de línea. La llamada meritocracia, que obliga a la presentación del título profesional y la colegiatura para ocupar estos cargos. Por carecer de esos requisitos, algunos funcionarios fueron obligados a renunciar.
Fue una gestión con idas y retrocesos. Una de las primeras confrontaciones, fue por la ordenanza que disponía el retiro de las rejas en la plaza mayor. Y no era una decisión mala para la ciudad, pero salieron en contra varias instituciones, exigiendo que se vuelvan a colocar las rejas. Este retroceso, fue el inicio de un periodo de inestabilidad, que ha sido una constante en el gobierno de Yuri Gutiérrez.
Lo mismo ocurrió con la colocación de grandes maceteros en el jirón 9 de diciembre. Los vecinos protestaron y finalmente se retiraron, aunque no en su totalidad.
Uno de los principales cuestionamientos es que siempre está ausente de Ayacucho, por sus continuos viajes a Lima para realizar gestiones ante el MEF y otros ministerios, así como al congreso.
Ya cuando está finalizando su mandato, comienza a hablar de los megaproyectos, entre ellos el funicular, sobre el cual no ha abundado en información. Este es un proyecto que, por sus costos y la ejecución de la obra que debe hacerlo una empresa especializada, lo debe dejar como una idea o un anteproyecto, para la nueva gestión.



