Las actividades proselitistas de los funcionarios públicos es una norma en el país, que puede ser criticada o no, pero los funcionarios públicos están obligados a respetarla.
En el caso concreto de denuncia hecha por la Defensoría del Pueblo, se trataría de trabajadores del sector educación, quienes estarían orientado el voto de los pobladores en capitales distritales por determinados candidatos.
El magisterio, que duda cabe. Es uno de los sectores más politizados del sector público, y tienen contacto con jóvenes, muchos de ellos mayores de 18 años, y por tanto son ciudadanos que ya eligen y por tanto, su voto puede ser orientado por la sugerencia de una personas que se supone sabe más de política que el estudiante.
Pero, además, los profesores tienen contacto con los padres de familia, y sabemos que son personas que tienen un mayor ascendiente en las sociedades rurales, que en las grandes ciudades, donde la voz del profesor pasa desapercibido.
Pero esto no debe generar una persecución de los profesores, y menos una violación del derecho que tienen todas las personas, incluidos los profesores, de opinar sobre lo que sucede en el país, más aún, si se trata de profesionales, como el magisterio que conoce de cerca la realidad de su comunidad, sea urbana o rural.
Uno de los grandes problemas de la política peruana, es la prohibición de que se hable de política en los centros educativos de secundaria y en las universidades. Esto ha creado una generación “apolítica” a la que sólo le interesa la competitividad, el egoísmo y desprecian la solidaridad a la que consideran responsable de los grandes problemas que hoy estamos viviendo.
Algunos de los competidores en esta campaña, tienen recursos más que suficientes como para comprar el voto de los electores como se ha denunciado en varias oportunidades, sazonado con pasajes y alimentación a los que asisten a las movilizaciones y marchas.
Lo qué si sería penoso, y motivo de sanción, es el uso de vehículos de las instituciones del estado en las campañas electorales, que como se recuerda, era una práctica concreta en las elecciones durante los dos periodos que fue presidente el dictador Alberto Fujimori.



