La universidad es una comunidad universitaria de profesores y estudiantes. Los profesores están divididos en 4 grupos: las autoridades, los principales, los asociados y los auxiliares y se suman a ellos, los contratados. Los estudiantes son los miles de jóvenes que buscan alcanzar una profesión en un promedio de tiempo, que debería ser de 5 años en todas las carreras, salvo derechos y medicina, que son seis.
Pero eso no funciona, las paralizaciones, las huelgas, la toma de locales y en especial los trámites burocráticos prolongan este periodo en dos o tres años.
A esto debemos agregar la falta de profesores cada semestre que se inicia. Si hay desidia en las autoridades intermedias en tramitar los documentos, esto se prolonga porque la parte administrativa no lo hace a tiempo. Hay casos de profesores contratados que no han cobrado sus haberes desde hace dos meses, porque la resolución no ha sido firmada, no la han procesado o finalmente, todavía no ha llegado a la oficina de personal.
Y se supone que estamos en una época de la velocidad de la comunicación, donde todo está en la intranet de la UNSCH, de manera que los administrativos ya tienen las plantillas para hacer las resoluciones, procesar las planillas, y en el caso de los certificados de estudios, tienen el código del estudiante e inmediatamente la máquina procesa sus calificativos.
Lo que se requiere es una reestructuración de la parte administrativa de la Universidad. Hace buen tiempo, que parece que los docentes han declinado su autoridad sobre al personal administrativo, que en la práctica es el que toma las decisiones no sólo administrativas, sino académicas.
Esto puede tener su origen en la ley universitaria. Pese a sus flaquezas, la ley anterior reconocía la existencia de un rector administrativo, que tenía autoridad sobre el personal administrativo e incluso designaba a una docente como jefe de personal. Ahora, al desaparecer el Vicerrectorado Administrativo, la administración depende de un personal administrativo ajeno a la docencia y la investigación, funciones vitales en la universidad.
Pero resulta, y esa es la percepción que se tiene de la actual situación de la universidad, de que atrás está in poder oculto: el de los administrativos.



