En su delirio, fuera de todo argumento racional, llegó a decir que los niños que cargaban en sus espaldas las mujeres aimaras, eran alquilados por malas madres ´para que las utilicen en las protestas. Como escudos humanos.
Por sus declaraciones, Oscar Becerra, no es la persona más idónea para dirigir un sector tan importante como es Educación. No sólo por las frases denigrantes contra las mujeres indígenas, sino porque demuestra que desconoce completamente como las mujeres campesinas crían a sus hijos.
La respuesta de las organizaciones sociales, no se hicieron esperar, y justamente hoy, 8 de marzo, día de la mujer trabajadora, debemos explicarle y sacarlo de su ignorancia al ministro de Educación Oscar Becerra. Las mujeres del campo llevan a sus hijos en sus espaldas a todas las actividades a las que asisten, tanto agrícolas como comerciales, y ahora, también en sus demandas.
A diferencia de las mujeres, que deben formar parte del grupo de este “ilustre ignorante” que ocupa la cartera de educación, las mujeres campesinas, aimaras y quechuas, no dejan a sus hijos al cuidado de las “cholas” o “indias” que es el lenguaje que usan, los que como el ministro de educación, contratan trabajadoras del hogar, a quienes tratan con una mirada discriminadora y racista.
Pero no sólo el impresentable ministro de educación ofendió a la mujer peruana, aimara y quechua, sino que los otros ministros no opinaron y cuando lo hicieron respaldaron a la policía que lanzó bombas lacrimógenas contra un grupo de mujeres aimaras en la Plaza San Martín, en la capital de la república, cuando se acercaban a los policías con las manos en alto.
Este es el caso de la ministra de La Mujer y Poblaciones Vulnerables, quien, en lugar de preocuparse de la cantidad de niños que han sido asesinados durante las protestas, muchos de ellos, lejos del lugar del conflicto, han culpado a las madres aimaras de irresponsables por llevar a sus hijos en sus espaldas.
Las declaraciones de Becerra han llegado a los medios internacionales, que han comentado el carácter racista y el maltrato de la población indígena en el Perú en los últimos días, especialmente en la región de Puno, donde se han agudizado los problemas, por las frases estigmatizadas utilizadas por la presidenta Boluarte y sus ministros.



