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No se debe tocar ni con el pétalo de una flor | EDITORIAL

Los abuelos, que no eran misóginos, tenían algunas frases tomadas del Quijote de la Mancha, y una de ellas, referente a la relación entre el hombre y la mujer y la violencia de género, indicaba: a la mujer no se le maltrata ni con el pétalo de una flor.

La violencia familiar y en especial contra la mujer, presentada durante muchas décadas como símbolo de autoridad del varón sobre los miembros de la familia, ha sido, a buena hora, condenada por las Naciones Unidas, y obligada a cumplirla y respetarla, los estados miembros.

Si bien es cierto, que, de acuerdo a la ley, en el Perú está en plena vigencia, siempre se filtran, o se escabullen quienes tienen poder, para no ser tocados por la ley. Este es el caso del flamante ministro del Interior, quien tiene una denuncia por agresión a su hermana menor, a causa de la decisión de sus padres, de disponer de un terreno a favor de una de sus hijas.

Las mujeres en todo el mundo han conseguido en los últimos 50 años, lo que las generaciones de mujeres combativas no lo consiguieron desde el siglo XIX, cuando la peruana Flora Tristán y muchas otras mujeres socialistas, iban a los sindicatos obreros para organizar a los hombres para que aprendan a luchar por sus derechos.

Las grandes movilizaciones sociales solo son entendidas en la medida de que hay mujeres en medio de ellas. La revolución francesa tuvo en sus filas a muchas mujeres de Paris, las mismas que fueron bravas combatientes en la toma de la bastilla, símbolo del poder absolutista del imperio de francés.

En las revoluciones del siglo XIX en América Latina y en Europa, destacaron mujeres, que no han sido valoradas en toda su dimensión. Una de ellas, es la ayacuchana María Parado de Bellido, quien conspiró contra la monarquía española, el absolutismo y en defensa de los ideales libertarios.

Fueron mujeres las que estuvieron presentes en las luchas por las 8 horas para los trabajadores, pero más evidentes, luchando por los derechos civiles universales, es decir, que la mujer tenga una activa vida profesional y sea una ciudadana con plenos derechos.

No ha sido fácil conseguirlo y menos desterrar la violencia contra la mujer en una sociedad machista, basada en supuestos libros sagrados, que lo único que hacen es consagrar la supremacía del hombre sobre la mujer, como un destino señalado por la ley divina.

Eso ha terminado, y por eso, hoy 25 de noviembre se celebra en todo el mundo el Día Internacional para Eliminar la Violencia contra la Mujer.

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