Ernesto Camassi | Crónica
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Estamos a un año para celebrar el Bicentenario de la Batalla de Ayacucho; y nuestras autoridades nacionales y locales, cual modernos “vendedores de sebo de culebra” nos quieren endilgar una serie de obras y homenajes para esa trascendental efeméride nacional.
La trascendencia de los “Hitos Históricos del Perú” debemos esclarecer meridianamente no solamente los que nos ocupamos en dilucidar la importancia de cada una de ellas, sino, el pueblo en general que vive obnubilado con aniversarios intrascendentes en nuestra Historia.
Por ejemplo: El 28 de julio de 1821, “Jura de la Independencia del Perú” en la Plaza de Armas de Lima por el general argentino José de San Martín.
¿El Perú quedó libre de la ocupación española?; o ¿nació una nueva forma de gobierno, con ciudadanos peruanos como gobernantes?
Definitivamente no, inclusive después de la Batalla de Ayacucho. El general español Pedro Antonio Olañeta, desconoció la Capitulación de Ayacucho en el Alto Perú y se autonombró nuevo virrey. Otro general español, José Ramón Rodil también desconoció la Independencia, se apoderó de la fortaleza Real Felipe del Callao, permaneció allí hasta 1826, donde muchos españoles y criollos colonialistas murieron de hambre y enfermedades.
¿Cómo se celebró y cómo celebraremos estas tres efemérides los “ayacuchanos” el año 2024?
Antes de continuar con las probables celebraciones, permítanme esclarecer algunos hitos de nuestra historia sumamente importantes que los libros de Historia del Perú, nunca se acordaron fijar.
1ro.- Cuando nace la nueva República del Perú, no tuvo 24 Departamentos, nació con menos. Nuestro Departamento se llamó Huamanga muy brevemente, hasta el 25 de febrero de 1825. El libertador y posterior dictador Simón Bolívar, nos bautizó con nuevo nombre: AYACUCHO. Hasta esa fecha, los actuales habitantes de las once provincias y otras que ya no nos pertenecen, fuimos huamanguinos. El nuevo nombre de acuerdo a la TOPONIMIA, se llamaba así, solo la pampa de la batalla: AYACUCHO. Bolívar quiso perenniza ese TOPÓNIMO. De esa manera nos cambió de GENTILICIO de huamanguinos por ayacuchanos, y nos puso Departamento de Ayacucho, Provincia de Huamanga, Ciudad Capital, distrito de Ayacucho. ¿Entendió usted? Yo tampoco. ¡¡ LA PAMPA DE LA QUINUA NO EXISTE!! ES AYACUCHO.
2do.- El Ejército español, “no fue tan español” que digamos. La soldadesca en ambos bandos fueron indígenas peruanos que, ni sabían por qué peleaban.
A.- Cómo se festejó el Centenario el año de 1924: Gobierno dictatorial de Augusto Bernardino Leguía. Todo el boato se desarrolló en Lima, como si la batalla definitiva hubiera sido allí. Llegada de delegaciones extranjeras, fiestas sociales, carrera de caballos en el hipódromo, desfiles militares, Inauguración del Gran Hotel Bolívar y la Av. Augusto B. Leguía, que ahora es Av. Arequipa, etc.
En Huamanga, se creó “El Comité pro Centenario”, con la finalidad de solicitar obras para la ciudad capital. Entre otras, Tres monumentos, uno para la Pampa de Ayacucho, otro para la Plaza de Armas de Huamanga y el tercer monumento para la heroína María Parado Jayo. (ya no se debe nombrar: de Bellido, porque confunden su verdadero cognomen). También Ferrocarril Huancayo Ayacucho que los huancavelicanos nos quitaron, trabajo de sus parlamentarios, más hábiles que los nuestros, agua potable y alcantarillado, y otros, en la mayoría de los casos, no realizaron o lo hicieron años después.
¿Sabía usted que hasta ese año y siguientes, el edificio de la Municipalidad de Huamanga estaba techado con calaminas? ¿Sabía usted que las cuatro esquinas de nuestra Plaza de armas no tenían los portales coloniales que ahora tienen? La mayoría de las edificaciones coloniales civiles estaban en ruinas. La “Fundation”, ente creado por el gobierno, se encargó de “maquillar” algunas edificaciones, como el caso del techo del municipio huamanguino.
B.- Qué se hizo para el Sesquicentenario: ¡Qué coincidencia! También festejamos con otro gobierno dictatorial, el de Juan Velasco Alvarado.
Como de costumbre, el Gobierno ofreció muchas obras públicas. Creo yo que lo único rescatable fue el nuevo monumento de mármol y bronce de la Pampa de Ayacucho. El resto de las obras fue un obsequio del gobierno de Venezuela presidida por Carlos Andrés Pérez que, dicho sea de paso, a partir de esa fecha empieza la debacle económica de esa hermana República. País inmensamente rico, pero sus malos gobernantes lo están hundiendo en la miseria. De ese fenómeno social no estamos libres, con gobernantes como Toledo, Humala, el “pobrecito profesor Castillo” y su sucesora.
Regalo venezolano son: El Complejo Deportivo “Ciudad de Cumaná” Stadium y Coliseo Cerrado y asfaltado de la carretera Ayacucho- Quinua.
Del Gobierno español tenemos la Restauración de casonas coloniales como Castilla y Zamora, Velarde Álvarez, (Centro Cultural de la UNSCH) Olano, (Banco de la Nación) Templo y Convento de la Compañía de Jesús, y otros.
C.- PARA EL BICENTENARIO: Hasta ahora tenemos: ¡promesas, ofrecimientos y más promesas!
En promesas y ofrecimientos se disputan la primacía el gobierno regional y el municipio provincial.
“La cereza en la torta” de ambos son: Los Juegos Bolivarianos 2024 en Ayacucho y la secuela de obras públicas que acarreará su realización, tales como campos deportivos para eventos atléticos, piscinas “olímpicas”, velódromos, lagunas o ríos para las disputas acuáticas. Etc.
¿Nuestra ciudad cuenta con todo ello?
La Municipalidad y GORE, ¿Podrán ejecutar las obras necesarias con el tiempo que queda? ¿Dónde está el presupuesto para su ejecución?
No olvidemos que los eventos deben inaugurarse antes del 9 de diciembre, por eso, tienen menos de un año para implementar y concluir esos trabajos.
Las competencias de natación, ¿lo harán en la piscina de Andamarca?
Canotaje y remo, ¿En el río de La Totora?, de la Alameda? o ¿kichkajocha?
El único escenario listo que tenemos es para la Maratón Olímpica, y es la carretera Ayacucho – Quinua. Pero falta parchar los huecos del asfalto.



