Edgard Bendezú | El Parque de Fabulinka
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Niñuchas: ¡Un libro que todo ayacuchano debe leer, es EL GATO CON OJOTAS! ¿Por qué? Porque a través de él sabrán sobre la historia de Ayacucho y la lucha por la independencia del Perú cual un cuento para niños. Aprenderás y disfrutarás a la vez, con batallas ocurrentes, épicas y llenas de humor. Trata del enfrentamiento entre patriotas (María Parado de Bellido, Basilio Auqui, los Morochucos…); y realistas, de animales personificados y seres mitológicos (el Amaru, el Muqui, la Jarjacha, el Pishtaco…) Ellos, con el gato con ojotas, luchan contra el virrey Abascal, que tiene cara de tamal. Entérense, leyendo esta fabulosa historia. ¿Dónde la encuentran? Escribiéndome al wasap, correo o en el stand de la Asociación de escritores de Ayacucho (AEDA) en la feria del libro de Ayacucho, en la plaza Sucre. Veamos una escena del momento cuando Basilio Auqui, habla en la plaza de Cangallo:
-Paisanos de Cangallo, más de 250 años venimos sufriendo la presencia de abusivos en nuestra patria. Dicen que somos súbditos de España y debemos obedecer al virrey; pagamos impuestos excesivos y, si no, nos quitan nuestras cositas. Yo he peleado en Huamanga junto a Bejar, Angulo y Hurtado de Mendoza. ¡Me han dejado cojo, pero no soy flojo! El Virrey Abascal, cara de tamal, envió una expedición y nos derrotaron en las batallas de Huanta y Matará. Paisanos de Cangallo, ¿Quiénes me acompañan en esta lucha por la Independencia?
-Te acompaño Basilio. Estos mancasiquis son prepotentes. ¡A mi casita entraron y mis choclos se llevaron!
-¡Estoy contigo abuelito, ellos se han robado mi corderito!
-¡A nuestros muchachos, con latigazos los arrearon como bestias hacia las minas!
-¡A mi chacrita, sin pedir permiso entraron y mis sacos de papas se llevaron!
-¡Me han dejado sin oca y sin mote, yo les decía eso es comida para mis guaguas! ¡bah, cocina más pues!, así me han dicho.
-¡Se han llevado a mi vaca Aurora!, ¿Qué hare ahora? Te acompañamos: tu lucha es nuestra lucha. ¡Vamos a sacarle la mugre a esos badulaques!
-¡Si, vamos! –respondieron todos al unísono- ¡Que viva la independenciaaa…!
Después me enteré que hasta siete nietos se sumaron a su bando, esposa e hijos.
-¡Miauuu…! -intervine- un ratito, un momentito: los animales también queremos participar.
-¿Quéee, no puede ser, los animales hablan? -preguntó alguien.
Algunos al oírme, cayeron desmayados de la impresión.
-¡Es el Gato con Ojotas!- exclamó una voz.
-Si -afirmó Basilio–. Yo lo recogí, conmigo conversa hace meses, las injusticias y la indignación han hecho que hable.
-En memoria de mis amos don Marcial y Doña Rita, voy a luchar contra esos abusivos, cara de chivos; los voy arañar, zarpazos les voy a dar.
Todos me miraban asombrados.
-Gracias abuelito, me has salvado la vida. He buscado entre los animales apoyo para tu lucha.
En ese momento un caballo con un mechón negro en la cabeza relinchó, y dijo:
-Somos caballos y los amos de Cangallo son nuestros paisanos. ¿Estamos listos para luchar?
-¡Síiiiii…! -respondieron más de cien caballos, alzándose en sus dos patas, botando de sus lomos a jinetes descuidados: “¡Ayawww!”, exclamaron.
Yo me subí a un techo de calamina y alzando la voz, dije:
-Salgan amigos, ¡es hora de decir presente!
Se presentaron las vizcachas:
-¡Estos españoles no respetan nuestras covachas!
-Yo me incluyo -habló un allqu, perro peruano-, se paran burlando de mí porque no tengo pelo, porque ando calatito, coluncho.
-¡Andan insultando! -dijo el huanaco.
-No es justo, con nosotros juegan al tiro de fusil y cada día mueren nuestros hijos- dijo el chihuaco, parado en las ramas de un molle.
Hizo su aparición el oso de anteojos, causando pavor. Pero luego, reponiéndose del susto, oyeron una voz ronca:
-Yo estoy aquí porque mi amiguito, el lorito, me ha dicho que hay que combatir contra barbaros mongoles.
-No, mi querido oso, son españoles, es-pa-ño-les -rectificó el lorito con voz chillona-. Hay que picotear a esos chapetones que solo aman el qullqui, el dinero, el oro y la plata. Acaso, ¿eso van a comer? ¡Ja!
Todos reímos con sus ocurrentes palabras.
-Humm… ¿y por qué no proclamamos nuestra independencia ahora mismo?- dije.
-¡Claro, ahora mismo!
-¡Que sea ahorita!
-¡Que se haga!
-¡Háganle caso al gatooo!
Y así los gritos continuaron, hasta que Basilio, pronunció:
-Señores y señoras, animales amigos, declaro a Cangallo desde este momento libre e independiente por la voluntad general de quienes la conforman, ¡que así sea!
*Anuncio que en noviembre estaré en Huamanga, para el CONALL.
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