Carmen Aroni es una de las figuras más representativas de la cultura ayacuchana. Docente de Lengua y Literatura, actriz de teatro y cine, poeta y escritora, ha dedicado su vida al arte y la educación, convencida de que la expresión artística es una herramienta fundamental para fortalecer la identidad y la conciencia social.
En diálogo con Jornada, compartió su experiencia en las artes escénicas y su visión sobre el carnaval ayacuchano, la ética en la sociedad y el rol del artista en la transformación social.
Una vida dedicada al teatro y la literatura
Desde temprana edad, Carmen Aroni sintió una conexión con el arte. Su padre, un reconocido danzante de tijeras, le inculcó el amor por la expresión cultural. Sin embargo, su camino en el teatro comenzó formalmente a los 20 años, cuando estudiaba en el pedagógico Nuestra Señora de Lourdes.
«Un profesor me dijo: ‘Carmen, quiero que actúes’. Era una obra corta y me tocó interpretar a un borrachín. Fue un reto porque nunca había hecho algo parecido, pero acepté y desde ahí no me detuve», recuerda.
Desde entonces, ha participado en diversas puestas en escena, como Ayacucho Morada del Alma y Mujeres mirando al cielo, obras que exploran la memoria, la resistencia y la identidad de los pueblos andinos.
«El teatro es un arte que te obliga a entregar todo, a usar la voz, el cuerpo y la emoción para conectar con el público. Es un arte vivo, en constante transformación», señala.
Comparando el teatro con el cine, explica que son lenguajes distintos.
«El teatro es más expresivo, el actor debe proyectar su voz y su presencia para llegar a la última fila. En el cine, en cambio, la cámara te capta de cerca, y la actuación debe ser más contenida, más íntima».
Además de su labor como actriz, Aroni también es escritora y poeta. Ha participado en recitales y publicaciones donde expresa su visión del mundo y de la sociedad.
«La poesía es mi refugio, es donde vuelco mis pensamientos más profundos. Escribo sobre la vida, sobre la lucha, sobre la mujer andina que resiste y persiste», afirma.
El carnaval ayacuchano y la identidad cultural
Aroni tiene un profundo respeto por el carnaval ayacuchano, una de las festividades más importantes de la región. Sin embargo, distingue entre el carnaval rural y el urbano.
«El carnaval rural es la esencia de nuestra identidad. Ahí se ven las tradiciones intactas, los cantos auténticos, la danza con sentido. En la ciudad, en cambio, hay mucha influencia comercial y a veces se pierde la esencia», reflexiona.
Para ella, es fundamental que las nuevas generaciones comprendan el significado del carnaval más allá de la fiesta.
«No es solo diversión, es historia, es memoria, es una forma de resistencia cultural. Tenemos que enseñar a los jóvenes a valorar lo nuestro».
El compromiso social del artista
Más allá del arte, Carmen Aroni destaca la importancia del compromiso social y la ética en la vida de cada persona, en especial en la de quienes tienen voz pública.
«Un artista no puede ser indiferente a la realidad de su pueblo. Tiene que cuestionar, tiene que decir algo, porque el arte es también un acto político», sostiene.
En ese sentido, critica la falta de valores en la sociedad actual y la corrupción en la vida pública.
«Vivimos en tiempos en los que muchos han perdido la ética. Vemos corrupción en todas partes y la gente lo normaliza. Pero no podemos acostumbrarnos a eso. La moral, la justicia, la verdad no pueden ser negociables».
Aroni resalta la importancia de fortalecer la inteligencia emocional y la formación en valores desde la infancia. «Todo empieza en la familia y en la escuela. Si un niño crece en un ambiente de respeto y principios, será un adulto íntegro. Pero si crece viendo que el engaño y la trampa son normales, repetirá esos patrones».
Un legado de lucha y arte
A lo largo de su carrera, Carmen Aroni ha demostrado que el arte no es solo entretenimiento, sino también una herramienta de transformación social. Su compromiso con la cultura y la educación la ha convertido en un referente en Ayacucho, inspirando a nuevas generaciones de artistas y educadores.
«Yo no creo en el arte por el arte. El arte tiene que decir algo, tiene que conmover, tiene que hacer pensar. Si con una obra, con un poema, con una canción logro tocar una fibra en alguien, entonces mi trabajo tiene sentido», concluye.
Con una trayectoria marcada por la pasión y la convicción, Carmen Aroni sigue siendo una voz imprescindible en la cultura ayacuchana, defendiendo el arte, la identidad y la justicia social como pilares de una sociedad más humana y consciente.
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