La delicadeza de la cera transformada en arte ha acompañado durante décadas las principales celebraciones religiosas de Ayacucho. Detrás de ese trabajo silencioso se encuentra el maestro Benjamín Hurtado Rivera, heredero de una tradición familiar que ha convertido a la cerería ayacuchana en una expresión emblemática del patrimonio cultural. Su trayectoria fue reconocida por el Ministerio de Cultura con la distinción de Personalidad Meritoria de la Cultura, un homenaje que, según afirma, pertenece también a sus padres y a todos quienes mantienen vivo este oficio ancestral.
En entrevista con Diario Jornada, el artesano expresó su gratitud por el reconocimiento y recordó que el arte que hoy preserva nació en el seno de su familia.
«Agradezco en primer lugar a Dios y a mis padres por haberme enseñado este arte de la cerería. Día a día seguimos embelleciendo las andas procesionales y acompañando la fe del pueblo ayacuchano», manifestó.
La familia Hurtado es considerada una de las principales depositarias de esta tradición artesanal, estrechamente ligada a la Semana Santa de Ayacucho, una de las celebraciones religiosas más importantes del país. Las velas ornamentales y los elementos decorativos elaborados en cera forman parte esencial de las procesiones que cada año congregan a miles de fieles y visitantes.
Para Benjamín Hurtado, la distinción representa también un reconocimiento a la herencia recibida de sus padres, quienes anteriormente fueron distinguidos por su aporte al patrimonio cultural peruano.
«Mis padres recibieron el reconocimiento como Amautas del Perú y también fueron declarados Personalidades Meritorias de la Cultura. Para mí es un orgullo, como hijo, recibir ahora esta misma distinción y continuar con ese legado», señaló.
Más allá del trabajo artesanal, el maestro ha impulsado la preservación de este conocimiento mediante el Museo Cera Wasi, un espacio dedicado a difundir la historia y las técnicas de la cerería tradicional ayacuchana.
Allí no solo se exhiben piezas representativas de este oficio, sino que también se desarrollan actividades orientadas a la enseñanza y transmisión de los saberes artesanales a las nuevas generaciones.
«En Cera Wasi enseñamos a hacer cultura. Compartimos este arte con los jóvenes y con todas las personas que deseen conocer la cerería tradicional», explicó.
El museo abre sus puertas todos los días, entre las 8:00 de la mañana y las 8:00 de la noche, convirtiéndose en un espacio permanente para quienes buscan acercarse a una de las expresiones más representativas del patrimonio artístico ayacuchano.
Hurtado aprovechó la ocasión para invitar a la población a conocer el museo y valorar el trabajo que realizan los artesanos dedicados a preservar este oficio.
«Invitamos a toda la población ayacuchana a visitar Cera Wasi y descubrir el arte de la cerería, una tradición que continúa viva gracias al esfuerzo de muchas generaciones.»
La distinción otorgada por el Ministerio de Cultura reconoce no solo la trayectoria de Benjamín Hurtado Rivera, sino también la vigencia de un oficio que ha sabido mantenerse a través del tiempo como parte inseparable de la identidad religiosa y cultural de Ayacucho.
En cada pieza elaborada con cera, el maestro continúa transmitiendo un conocimiento heredado, convencido de que preservar las tradiciones significa también fortalecer la memoria colectiva de un pueblo que encuentra en sus artesanos a los principales guardianes de su patrimonio cultural.
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