Isaac Bigio | Desde Londres, UK
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En el Perú han nacido unas cien millones de mujeres durante varios milenios, pero solo una de ellas, Santa Rosa, ha sido canonizada. A fin de poner fin a esa injusticia, es que es hora de que tengamos una nueva santa.
¿Qué les parece nuestra Dina? Ella es la primera mandataria que ha tenido un país donde todos sus incas, virreyes y presidentes han sido varones. Además, es nativa quechua hablante y viene de Aymaraes.
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En esta Semana Santa en las que muchos se acuerdan de los milagros de Jesús, Dina también tiene los suyos. Si Cristo hizo que aparecieran peces del río, Dina hizo aparecer de la nada mucho Rolexs. Jesús resucitó a Lázaro y Dina hizo lo propio con Fujimori, quien, de estar moribundo ha salido feliz fuera de las rejas a proclamarse como el gran hacedor de la política peruana. Cristo convirtió al agua en vino y Dina vino y privatizó toda el agua. Jesús sanaba a los leprosos y Dina convive amigablemente con todos los que pululan este Kongreso. Cristo sanaba a los enfermos y Dina enferma a todo el Perú.
Jesús echó a los mercachifles del templo y Dina hizo entrar a todos ellos a los palacios ejecutivo, legislativo y judicial. Si Cristo entró a Jerusalén montada sobe un burro, Dina ha gobernado a su patria hablando constantes burradas.
Es la única persona en la historia universal que ha proclamado que los asesinados se asesinaron ellos mismos. Hacer que malas personas se disparen entre ellas mismos en masa solo lo puede hacer alguien con muchos poderes. Si los romanos crucificaron a Jesús, Dina ha crucificado a todos sus camaradas y compatriotas.
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Cristo derramó su sangre en pro de la humanidad. Dina derramó la sangre de sus paisanos para satisfacer sus intereses y su vanidad.
San Martín de Porras juntaba a perro, pericote, paloma y gato en un solo plato. Dina, en vez de hacerle caso a su pata Patty Chirinos y traer allí también a un mono, ella ha decidido que solo quiere aparecer con ratas (y si son de la plaza de la inquisición tanto mejor).
Dina superó a Jesús, pues, a diferencia de él, ella nunca tuvo un Judas. Esto, porque la propia Dina es una gran Judas.



