Cuando se carece de identidad, cuando un gobernante, sea local, regional o nacional, no se siente parte de la sociedad a la que gobierna, sus intereses y ego los pone por delante y no le interesa ni preocupan la situación del territorio donde gobierna.
Alberto Fujimori es el ejemplo para el Perú: llegó al poder con trampa, contratando a Vladimiro Montesinos para que desaparezca el expediente del juicio que se le abrió por evasión fiscal. Para Ayacucho, tenemos nada mas y nada menos a Wilfredo Oscorima, elegido en tres oportunidades gobernador regional.
Estamos casi en víspera de la inauguración de los Juegos Bolivarianos Ayacucho-Lima 2025. No tenemos un escenario apto para deportes competitivos y de masas, porque el estadio Ciudad de Cumaná fue demolido para construir un estadio donde se coloque la placa de Oscorima llamado Libertad Americana. Al final, esto queda para el olvido.
Y le cae en la cara el salivazo que lanzó contra los que cuestionaron la demolición del estadio Ciudad de Cumaná: “tienen que confiar en su líder, en su gobernador regional… Voy a traer los 200 millones que faltan”. Un año después, no hay estadio ni escenario deportivo para los bolivarianos en Ayacucho.
Pero no sólo eso. Hay una investigación abierta en contraloría por la transferencia irregular de 92 millones a un consorcio encargado de la construcción del complejo deportivo, sin las garantías necesarias para el cumplimiento de la obra.
Lo que debe preocuparnos es la imagen de Ayacucho para estos Juegos Bolivarianos. Se sabe que, de las 70 disciplinas, sólo 5 se realizarán en Ayacucho. Una de ellas en campo traviesa, y las otras seis en espacios cerrados con poca capacidad para el público.
Los atletas y las delegaciones deportivas se hospedarán en hoteles y no tendrán un lugar donde compartir, como sucede cuando existe una villa olímpica. Lo que se construyó en la Ciudad Universitaria, es cualquier cosa menos una villa olímpica, por más que el anterior rector, lo presentó como la gran obra de su gestión.
Los XX Juegos Deportivos Bolivarianos pasarán desapercibidos para la gran mayoría de los vecinos de la ciudad, porque no podrán asistir a las pocas disciplinas que se realizarán en espacios cerrados y con poca capacidad en su aforo.
Y, los visitantes, atletas y delegaciones así como turistas de los países participantes, que llegarán por este evento, encontrarán una ciudad que no se ha preparado para una actividad tan importante, porque las autoridades y en especial el gobernador regional, está más interesado en la campaña electoral de su hermano Yuri, que en la ciudad de Ayacucho.



