InicioEDITORIAL¿Ingresará la policía a la embajada de México? | Editorial

¿Ingresará la policía a la embajada de México? | Editorial

Una acción similar a la cometida en Ecuador contra la residencia de la embajada de México en ese país, que es propuesta por legisladores de la extrema derecha en el Perú, parece haber sido recogida por el presidente de la república, que en una entrevista al diario El Comercio ha señalado que “Si se tiene que ingresarse a la embajada mexicana, se hará”, con el objetivo de capturar y detener a Betssy Chávez.

Esta posición en contraria, por lo menos por el momento, con lo declarado por el presidente del Consejo de Ministros Ernesto Álvarez, quien aseguró que no se contempla un ingreso a la embajada de México, donde está asilada Betssy Chávez, para detenerla.

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Es más, la propia Secretaría de Relaciones Exteriores de México ha señalado en un comunicado oficial, que el “Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú ha confirmado que respetará las inmunidades de México en ese país, incluida la inviolabilidad de sus inmuebles en Lima, dentro de los que está la residencia oficial, así como sus bienes y archivos, de conformidad con las convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y sobre Relaciones Consulares de 1961 y 1963, respectivamente”.

¿Hay descoordinación entre el pensamiento del presidente de la República, el presidente del Consejo de Ministros y la cancillería? Formalmente, parece que sí, pero no es tan cierto. El propio Álvarez ha señalado, que se está evaluando medidas diplomáticas adicionales a través de la Organización de Estados Americanos (OEA), instancia donde ya se discute la interpretación del asilo en la región.

Se trata de una figura para impedir que funcionarios -incluidos los presidentes- que estén investigados por corrupción puedan solicitar asilo diplomático. Este no es precisamente el caso de Betssy Chávez, cuyo pedido de detención provisional se sustenta en su participación en el golpe de estado fallido de Pedro castillo, que no es un delito de corrupción, sino político, en todo caso de rebelión.

Los antecedentes históricos del Perú de conceder asilo político o de respetar las instalaciones diplomáticas, es una práctica que viene de larga data. Los más visibles, son la permanencia de Víctor Raúl Haya de la Torre en la embajada de Colombia durante la dictadura de Odría y de Alan García Pérez, en la misma embajada, de donde salió con salvoconducto rumbo a Bogotá.

¿Respetará el gobierno de Jerí esta tradición? Como el mismo señala: “Si se tiene que ingresarse a la embajada mexicana, se hará”, lo que dependerá de otros factores, no los diplomáticos.

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