Los vientos huracanados registrados en los últimos días en el distrito de Andrés Avelino Cáceres dejaron daños materiales y evidenciaron nuevamente la vulnerabilidad de varias viviendas. Tres familias resultaron afectadas luego de que las ráfagas levantaran techos de calamina, un material todavía frecuente en zonas donde predominan construcciones rústicas. Las primeras lluvias también provocaron aniegos en calles y afectaron a viviendas cercanas a las quebradas.
El área de Gestión del Riesgo de Desastres confirmó que estos eventos no suelen producirse en esta época del año. Su responsable, el arquitecto Pablo Cuba, explicó que las ráfagas “fueron propias de otros meses”, lo que tomó por sorpresa a los vecinos porque aún no inicia de lleno la temporada de lluvias. Pese a ello, la municipalidad atendió las emergencias con materiales de reposición y abrigo para las familias afectadas.
El distrito ya comenzó a presentar acumulación de agua en algunas calles y estructuras debilitadas. A nivel nacional, el Senamhi informó que diferentes zonas de la sierra sur vienen experimentando vientos fuertes y lluvias intensas de corta duración, condiciones que podrían repetirse en las próximas semanas. Esto incrementa el riesgo en sectores donde las edificaciones son antiguas o están en proceso de deterioro.
En ese contexto, la municipalidad avanza con la actualización del inventario de estructuras en riesgo. Según Cuba, el registro tiene un progreso del 85 % y ha permitido identificar paredes de adobe y tapial en estado ruinoso, algunas con inclinaciones o fisuras que podrían agravarse con las precipitaciones. Los propietarios han sido notificados para permitir intervenciones o demoliciones preventivas antes de que se conviertan en un peligro mayor.
Uno de los casos más sensibles es el de la I.E. José Alfaro Pacheco, donde la municipalidad emitió tres informes técnicos en los que alerta sobre el deterioro de las aulas. El plantel fue declarado inhabitable y las autoridades locales comunicaron la situación a la Municipalidad Provincial y al Gobierno Regional, los cuales deben disponer medidas para garantizar la seguridad de los estudiantes.
Como parte de las acciones de prevención para esta temporada, la municipalidad ejecutó la descolmatación de más de 2.5 kilómetros del río Huatatas, un sector con antecedentes de desbordes. Aunque esto reduce el riesgo inmediato, las autoridades mantienen la vigilancia permanente porque las lluvias podrían intensificarse.
A la situación se suma la radiación solar en niveles de alerta, que en Huamanga alcanzó categoría naranja. Esto obliga a reforzar las medidas de protección, sobre todo en personas mayores y trabajadores expuestos a la intemperie.
Las autoridades recomendaron asegurar techos, reportar muros debilitados, evitar la exposición al sol en horas de mayor radiación y mantenerse atentos a los avisos del sistema de alerta.
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