InicioVRAEMBuscan recuperar cuerpos de dos padres de familia que murieron ahogados

Buscan recuperar cuerpos de dos padres de familia que murieron ahogados

En las riberas del río Apurímac, la corriente no solo arrastra piedras y ramas. También se lleva la esperanza. Desde hace varias semanas, dos familias esperan noticias de sus seres queridos, padres de familia que salieron en busca de trabajo o sustento y no regresaron. Solo el murmullo del agua les responde.

El pasado 31 de mayo cuando José Alberto García Garibay, de 38 años, salió de su vivienda en la comunidad de Quisto Alto, en el distrito de Pichari, con nailon en mano y su atarraya al hombro. Como otras veces, iba al río a pescar. Lo hacía para alimentar a su familia: su esposa y sus dos hijos pequeños, con quienes vivía desde que dejó su natal Andahuaylas para establecerse en el Vraem hace más de dos años.

Cuando sus familiares fueron a buscarlo, encontraron solo su balsa, el nailon enrollado y una botella de licor en la orilla. Nada más. El río, turbulento y profundo, parecía haberlo engullido sin dejar rastro.

Desde entonces, sus seres queridos lo buscan sin descanso. Pegan carteles, llaman a los vecinos, y piden a la población que, si alguien tiene información, se comunique al 968 194 114. La desesperación se mezcla con la fe.

“No podemos perder la esperanza”, dijo su esposa, mientras sus hijos preguntan cada día por papá.

Seis días antes, el 25 de mayo, el destino fue igual de cruel con otro hombre: Eliserio Huaytalla Tenorio, natural del centro poblado de Ccaccamarca, distrito de Ocros, Huamanga. Aquel día, partió en lancha rumbo a Satipo, Junín, con el objetivo de trabajar en los cultivos de cacao. Era, como muchos otros en el Vraem, un viaje motivado por la necesidad.

Junto a un amigo, se desplazaba de madrugada por el río Ene, cerca de la zona de Maveni, en la ruta Cutivireni–Kiteni, distrito de Río Tambo. En algún punto del trayecto, perdió el equilibrio y cayó al agua. La oscuridad era absoluta. Su compañero intentó ayudarlo, pero no pudo. Eliserio desapareció en cuestión de segundos, tragado por la misma fuerza que mueve la vida en esta parte de la selva.

Desde entonces, su familia lo busca sin descanso. Su sobrina, Mónica Huaytalla, ha difundido su foto y su historia por redes sociales, radios locales y llamadas a las autoridades.

“No tenemos recursos, pero no vamos a parar”, comentó entre lágrimas. Si alguien sabe algo, ruega que se comuniquen al 966 914 395.

Se sabe que ambos murieron ahogados tras ser arrastrados por el caudal.

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