Fenómenos climáticos podrían afectar cultivos, pesca y abastecimiento de productos como papa, cebolla y ají amarillo, mientras algunos alimentos podrían beneficiarse por mayores lluvias.
El desarrollo simultáneo del Niño Costero en la zona 1+2 del Pacífico oriental y la formación de El Niño global en la zona 3.4 del Pacífico central plantea un escenario de vigilancia para la economía nacional, debido a sus posibles efectos sobre la agricultura, la pesca y el abastecimiento de alimentos en el país.
Según el Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), el calentamiento del océano asociado a estos eventos climáticos puede generar lluvias intensas en sectores de la costa norte y centro, modificando las condiciones de producción y transporte de diversos productos agrícolas.
Uno de los principales impactos esperados está relacionado con la oferta de alimentos. Las lluvias intensas, huaicos, inundaciones y deslizamientos pueden afectar zonas productoras, reducir cosechas y generar dificultades en las cadenas de distribución hacia los principales mercados del país.
Productos agrícolas bajo presión
Entre los alimentos con mayor exposición se encuentra la papa, debido a que su producción puede verse afectada por el exceso de humedad y eventos climáticos extremos en las zonas de cultivo. Una menor disponibilidad podría generar variaciones en su precio en los mercados mayoristas.
Otros productos como el ají amarillo y la cebolla también enfrentan riesgos por posibles reducciones en la oferta. En el caso de algunas hortalizas, como la coliflor y el pepino, especialistas advierten que los precios podrían incrementarse si las condiciones climáticas adversas se mantienen durante los próximos meses.
El impacto no solo dependerá de la intensidad de las lluvias, sino también de la capacidad de respuesta de la infraestructura agrícola, las vías de transporte y las medidas que adopten productores y autoridades para reducir pérdidas.
Pesca podría verse afectada por calentamiento del mar
El sector pesquero también enfrenta posibles efectos por las variaciones de temperatura del océano. El calentamiento del mar puede modificar la distribución de especies como la anchoveta, dificultando su captura y afectando actividades relacionadas con la producción de harina y aceite de pescado.
Esta situación podría tener repercusiones en la cadena alimentaria y en actividades económicas vinculadas al sector pesquero, especialmente si las condiciones oceánicas permanecen alteradas por un periodo prolongado.
Algunos cultivos podrían beneficiarse
No todos los efectos serían negativos. El incremento de lluvias, dependiendo de su intensidad y distribución, puede favorecer cultivos como el arroz en regiones productoras del norte del país, donde una mayor disponibilidad de agua podría impulsar mejores campañas agrícolas.
También podrían beneficiarse productos como el maíz amarillo duro, el plátano y la yuca en determinadas zonas donde la humedad favorezca su desarrollo. Asimismo, el crecimiento de pastos podría mejorar las condiciones para la alimentación del ganado en algunas regiones.
Impacto en la canasta familiar dependerá de la evolución climática
El comportamiento de los precios de los alimentos estará condicionado por la duración e intensidad de los fenómenos climáticos, así como por la capacidad de respuesta de los sectores productivos.
Mientras productos como la papa, cebolla y ají amarillo presentan mayores riesgos de variación por menor oferta, otros como el arroz podrían mantener una mayor estabilidad relativa si las condiciones favorecen su producción.
Las autoridades y especialistas mantienen el monitoreo del comportamiento climático para evaluar sus efectos en la producción nacional y en el abastecimiento de alimentos durante los próximos meses.
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