El Gobierno Regional de Ayacucho atraviesa una nueva crisis interna tras el reciente nombramiento de Iván De La Cruz Bautista como gerente regional de Infraestructura, en reemplazo de Jorge Hurtado, quien presentó su renuncia.
La designación fue oficializada por disposición directa del gobernador Wilfredo Oscorima Núñez, generando cuestionamientos por la inestabilidad que se viene registrando en los principales cargos técnicos del Ejecutivo regional.
De La Cruz, quien hasta hace pocos días se desempeñaba como director regional de Transportes y Comunicaciones (DRTC), deja ese cargo para asumir nuevamente la gerencia de Infraestructura.
Su reemplazo en Transportes será Nino Canchari Marca, designado mediante la Resolución Ejecutiva Regional N° 0648-2025-GRA/GR, emitida el 29 de octubre.
Los consejeros regionales advirtieron que la constante rotación de funcionarios está paralizando proyectos claves de conectividad y podría ocasionar la reversión de millones de soles al Tesoro Público, por incumplimiento de metas e incapacidad de gasto. “No se puede hablar de gestión eficiente cuando cada mes cambian de director o gerente. Esto refleja desorden, improvisación y una falta total de rumbo técnico”, señaló uno de los miembros del Consejo, bajo reserva.
Durante su presentación oficial, De La Cruz prometió trabajar “en equipo y con compromiso” para sacar adelante las obras de infraestructura, aunque su reciente paso por Transportes no estuvo exento de observaciones.
Desde el Ejecutivo regional, el gerente general Eduardo Huacoto Díaz defendió la decisión y aseguró que el gobernador busca “fortalecer los sectores estratégicos” para cumplir con la meta de interconectar distritos y provincias antes de fin de año.
Pese a los recientes cambios en la estructura del Gobierno Regional, los cuestionamientos a la gestión de Wilfredo Oscorima continúan en aumento.
La administración regional atraviesa una crisis interna de conducción y planificación, marcada por la constante rotación de funcionarios.
En los últimos meses, el gobierno regional demostró debilidad para sostener equipos estables y eficientes, lo que genera una parálisis en la ejecución de obras estratégicas y un retroceso en la capacidad operativa del Ejecutivo.
Mientras tanto, las vías de comunicación continúan deterioradas, los proyectos de mantenimiento permanecen rezagados y el presupuesto asignado a obras de infraestructura corre el riesgo de revertirse por falta de ejecución oportuna.
En la práctica, el Gobierno Regional parece más concentrado en reorganizar cargos que en garantizar resultados concretos, generando un clima de incertidumbre y desconfianza en la administración pública.
¿Cambio técnico o maniobra política?
Esta cadena de cambios administrativos tiene su origen en la abrupta salida del exdirector regional de Transportes y Comunicaciones, Dante Coello Arango, cuya gestión fue objeto de severas críticas por parte del Consejo Regional de Ayacucho, debido al evidente deterioro de la red vial departamental y a las observaciones en la ejecución del presupuesto destinado al mantenimiento de carreteras.
Coello se encontraba a puertas de ser interpelado por presuntas irregularidades en la gestión de recursos y por su falta de respuesta ante los constantes reclamos de las provincias. Sin embargo, días antes de concretarse el debate, el gobernador Wilfredo Oscorima Núñez decidió retirarlo del cargo, medida que, habría tenido como propósito bloquear el control político y neutralizar los cuestionamientos.
La decisión fue interpretada como una maniobra calculada para evadir la rendición de cuentas y proteger a un funcionario cercano al entorno del Ejecutivo regional, lo que agudizó la tensión entre el Consejo y el despacho del gobernador.
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