A nadie se le ocurre, desde el 2003 cerrar una de las llaves de combustión de este incendio para abrir la llave de ventilación democrática que a fines del 2002 se promulgó pero sigue olvidada y la recuerdan solo cuando la violan.
Ahora quieren paz, concertación , diálogo pero ni una palabra sobre el olvidado sistema de fortalecimiento ciudadano. Así las cosas, lo que están pidiendo cínicamente es un diálogo entre un Gobierno armado de Poder y herramientas violatorias y un sociedad civil cada vez más debilitada, desinformada, desorientada, sin estrategias colectivas, con líderes calculadoramente temerosos de capacitar a sus propias bases.
Nunca han pensado, en los últimos 20 años, organizar un gesto de lucha, un paro, una propuesta pacífica al GR de turno para que se cumplan los mandamientos constitucionales vigentes orientados al fortalecimiento de capacidades ciudadanas y la conectividad digital y territorial . En la UNSCH se dicta el Curso de Derecho Constitucional pero ni autoridades ni alumnos se manifiestan sobre el estado de anticonstitucionalidad que administra el GRA. Nuestra UNSCH no orienta a su ciudadanía, solo se dedica a fabricar profesionales dentro de un clásico y anticuado sistema burgués y que el país se arregle como pueda. Eso explica en algo el mutismo de los abogados ayacuchanos y su Colegiado.
Estas carencias son la madre del cordero problemático de diferentes crisis que viene viviendo el país , entre ellas la crisis de autoridades incapaces y prontuariadas elegidas dentro de un sistema electoral inapropiado cuya reforma dormita irresponsablemente en el Congreso desde el 2012. JORNADA ya ha dedicado diferentes artículos de advertencia en la última década. Esta malévola falencia no solo ocurre en Ayacucho, también se ha viralizado en todo el país. Nos venden el cuento de una nueva Constitución, pero ni los más sinvergüenzas se atreven a plantear oportunamente siquiera un borrador sustitutorio. Quieren hacernos adictos a la improvisación.
El cinismo se acentúa cuando piden una consulta popular, es decir, a ese pueblo desarmado, confundido, debilitado, carne de cañón en muchos casos. Sorprende que recientemente una abogada de la Coordinadora de DDHH declare que están investigando el asesinato de nuestros 10 hermanos para esclarecer si se violaron los DDHH en Ayacucho.
Ni una sola palabra sobre la constante violación de DDHH que viene ocurriendo en Ayacucho , desde el 2003, en nuestra gobernabilidad regional (políticos, civiles ,diálogo social, etc) . Comentario contradictorio en una persona adiestrada en leyes , pues deliberadamente ignora que las constantes prácticas anticonstitucionales de nuestro GRA tienen relación directa con la generación de conflictos sociales que en el pasado también han tenido estos trágicos episodios.
Intento decir que no solamente las balas y las armas artesanales matan gente .Una gobernabilidad precaria, autocrática como en nuestra Región , sorda al diálogo social sistematizado, violatoria de la Constitución y leyes participativas, adicta a la improvisación, enemiga de la priorización planificadora está matando mucha más gente que las balas, está asesinando niñas y niños con anemia, proyectos de vida de los jóvenes, oportunidades de inversión estratégica de alta significancia para el mejoramiento del ingreso económico familiar, está matando la confianza en tener autoridades probas y capaces. Al final de cuentas, pareciera ser que lo único que le preocupa a todos los defensores de derechos humanos es contabilizar las muertes e identificar las balas y luego de obtenida una calma, esperar el próximo tiroteo. Nadie se preocupa por las causas reales, tampoco nuestros congresistas, disque ayacuchanos.



