Los científicos, que estudian los fenómenos del clima y los cambios que están ocurriendo en el planeta Tierra, vienen sosteniendo, desde hace mucho tiempo, que hay muchísimas evidencias de cambio climático. A pesar de ser estudios serios y científicos, son objeto de tremenda oposición por parte de políticos sin formación científica alguna y que se burlan de los descubrimientos y alertas que han puesto a nuestro planeta en riesgo.
Entre esos políticos opuestos a los resultados de los estudios científicos sobre el calentamiento global y sus peligrosas consecuencias están, tanto en Estados Unidos como en el resto del planeta, los de la extrema derecha, quienes argumentan que todo tipo de alarma proviene de los enemigos de la industrialización y la explotación sin límites de los recursos naturales que, por diversas razones, provocan el calentamiento global.
Tanto es así que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retiró a su país del Acuerdo de París, un organismo que desde hace tres décadas estudia el cambio climático y sus repercusiones en el futuro del Planeta.
Pero la propia naturaleza le está dando las respuestas a esos políticos. Por ejemplo, el gobernador de Texas Greg Abbott, un radical y racista de extrema derecha, y católico confeso, pero que apoya la deportación sin límite alguno especialmente de latinos o de gente de tez oscura, es uno de los opuestos a los estudios que revelan el cambio climático.
En una reciente conferencia de prensa, cuando el tocaron el tema de las deportaciones, en un exabrupto dijo “Si Dios estuviera viviendo indocumentado e ilegal en Estados Unidos, yo expulsaría a Dios”.
La respuesta vino de inmediato a través de la naturaleza: cayó prácticamente un diluvio en varios lugares de Texas y se produjeron gravísimas inundaciones que arrasaron viviendas, campos de cultivo y destruyeron carreteras y puentes. Pero, lo más grave, fue que arrasó con las instalaciones de un campamento de verano para adolescentes (hombres y mujeres) cobrando la vida de casi un centenar de ellos.
No hubo advertencia ni auxilio alguno, porque el Servicio de Meteorología y Medio Ambiente sufrió el más radical recorte de personal, pues el gobierno de Trump le encargó a Elon Musk desactivar esa dependencia porque, según el presidente de USA, los científicos de ese organismo “no son capaces de predecir cuándo y dónde lloverá”.
Desmantelar organismos de estudios científicos es una de las “hazañas” del gobierno trumpista, por eso también ha encargado la secretariía de Salud a un político enemigo de las vacunas y que respaldó, durante la época del COVID que provocó tantos millones de muertos, la teoría de Trump de que la gente podía combatir el virus de esa enfermedad mortal tomando desinfectantes líquidos que se usan en la limpieza de las casas.
La respuesta a los exabruptos del gobernar de Texas fue tan contundente que, al ser entrevistado por la prensa, dijo que la catástrofe fue una respuesta divina y pidió perdón.
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