En la otra orilla, un solitario presidente, sin organización política, sin partido y sin bancada. Y, para variar, con un gabinete organizado en mérito de consejos de asesores más informales que formales. Un presidente, que debe estar arrepentido de haber aceptado estar en la lista de PPK y luego, de asumir la presidencia.
No debe ser fácil asumir el gobierno de un país en la forma como lo asumió Martín Vizcarra. Por ejemplo, la biografía de Gerald Ford, quien asumió la presidencia de Estados Unidos en su condición de vicepresidente, es reconocido como la persona más adecuada, en ese momento, pero le faltó la calidad de estadista, aun cuando tuvo el privilegio y la oportunidad de destacar en la celebración del bicentenario de la independencia de Estados Unidos.
Vizcarra asume la presidencia de un país en una grave crisis moral, con tres presidentes denunciados por corrupción: Fujimori, condenado; Toledo denunciado y con pedido de extradición; Alan García, denunciado y luego se quitó la vida. El cuarto presidente que lo precedió, investigado junto a su esposa Nadine y el inmediato antecesor, i Pedro Pablo Kuczynski, investigado y obligado a renunciar.
Pudo haberse sometido a los caprichos de Keiko Fujimori, tal como se ha conocido de sus conversaciones. Pudo haber manejado el país “con piloto automático” y no hacerse problemas. Pero tuvo que enfrentar la mayor amenaza del país en los últimos 100 años: la pandemia del Covid 19.
Es en estas condiciones que se elige un nuevo congreso, cuando en una decisión que estaba anunciada de hacía tiempo, dispuso el cierre del congreso y convocó a nuevas elecciones. La esperanza era un congreso más equilibrado-
¿Y que tenemos? Presidente la Comisión de Constitución el ex vicepresidente de Ollanta Humala, el hoy congresista Omar Karim Chehade Moya, el recordado negociador de Las Brujas de Cachiche, donde ofreció su poder a un grupo económico que aspiraba a convertirse en dueño de la ex cooperativa Andahuasi.
¿Y los asesores de los congresistas? Por supuesto que los ex congresistas del fujimorismo son los actuales asesores de los nuevos congresistas, como es el caso de Arlete Contreras, que llegó al congreso en el Frente Amplio y que renuncio a los diez días, por haber sido cuestionada por su bancada, al escoger como asesores de fujimoristas.



