InicioCOLUMNISTASEvitemos los argumentos reducionistas y/o simplistas | Opinión

Evitemos los argumentos reducionistas y/o simplistas | Opinión

José Mallma | El diario de Polideo
[email protected]

Estamos cansados —y con justa razón— de los argumentos reduccionistas que saturan los medios de comunicación y las redes sociales. Ese discurso que se alimenta de dicotomías cómodas y facilistas: el bueno y el malo, el civilizado y el salvaje, el patriota y el traidor. Vivimos rodeados de una narrativa que pretende explicarlo todo en blanco y negro, cuando la realidad está hecha, irremediablemente, de tonos grises.

Es un fenómeno preocupante. Se estigmatiza al migrante venezolano con la etiqueta de “delincuente”, al ciudadano de los conos de Lima como “mal educado”, al joven de izquierda como “terruco” o “rojo”, como si la pertenencia a un grupo o el origen social bastara para calificar moralmente a una persona. Estos atajos mentales, que evitan el análisis profundo, son expresiones claras del argumento reduccionista: una falacia emocional que no busca comprender, sino juzgar.

https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webpla-inmortalidad-existe-opinion/

¿Por qué ocurre esto? Quizás porque el ser humano tiene una necesidad casi instintiva de clasificar los hechos, las personas y los conflictos en categorías sencillas. Es más fácil sentirnos seguros en una narrativa donde hay héroes y villanos, que enfrentar la complejidad del mundo en que vivimos. Pero esa facilidad tiene un costo: la pérdida del matiz, del contexto, de la verdad.

En el terreno político, este vicio del pensamiento se vuelve aún más evidente. La política contemporánea parece construirse sobre etiquetas. “rojos” o “caviar” se usan ya no para describir posturas, sino para descalificar. En lugar de debatir ideas, se descalifica al emisor. El argumento desaparece y solo queda el prejuicio. Es así como el discurso público se empobrece, y la posibilidad de construir consensos se vuelve una utopía lejana.

https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webpla-teoria-del-indice-de-confianza-en-el-derecho-opinion/

El argumento reduccionista, en el fondo, es perezoso. No se detiene a investigar, no duda, no compara, no matiza. Simplemente categoriza. Y esa pereza intelectual se vuelve peligrosa cuando moldea la opinión pública, influye en decisiones políticas o justifica actos de exclusión y violencia.

Además, este tipo de pensamiento puede volverse un caldo de cultivo para el odio. Cuando todo se reduce a “nosotros los buenos” contra “ellos los malos”, se pierde de vista la humanidad del otro. Se niega su historia, sus motivaciones, sus miedos. Y cuando deshumanizamos, justificamos el maltrato, la indiferencia, incluso la violencia.

https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webpdesincentivando-la-corrupcion-opinion/

Por pensar que en la guerra entre Rusia y Ucrania hay un país bueno y el otro malo, se ignoran años de tensión geopolítica, intereses cruzados, errores compartidos. Por creer que en la guerra comercial entre EE. UU. y China hay un villano claro, dejamos de lado las razones económicas, culturales y estratégicas que explican el conflicto. Esa mirada binaria nos niega la posibilidad de comprender el problema en toda su dimensión, y con ello, la posibilidad de encontrar soluciones reales.

La próxima vez que tengamos que opinar, pensemos antes de juzgar. Preguntémonos por las causas, por los contextos, por los matices. El mundo no es una película de Hollywood. No todo es bueno o malo. Y quienes piensan que sí, están simplemente dejando de pensar.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

MÁS POPULAR