A murió a los 88 años. Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, calificado como por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, como uno de los pontífices más destacados, por su condición de “un humanista que optó por los pobres, la paz y la igualdad”, deja un legado, cuya continuación no es previsible. Dependerá de quien sea elegido por el vaticano para reemplazarlo.
Fue el primer papa latinoamericano, el continente con una alta población católica, que vio en él, una reivindicación al continente, donde se mantiene el racismo contra la población originaria y los descendientes afroamericanos, la pobreza, la falta de oportunidades a los marginados.
La Iglesia Católica, es la cuna de la Teología de la Liberación, difundida por el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez Merino, hostilizado por el cardenal Juan Cipriani que fue permitido durante el papado de Juan Pablo II. Gustavo Gutiérrez, fue reivindicado y recibido en la Santa Sede por el Papa Francisco, con un mensaje claro de hacia dónde debe ir la iglesia católica.
No estuvo libre de insultos y calumnias de parte de los sectores conservadores de la Iglesia Católica. No le perdonaron que avale las denuncias contra sacerdotes pederastas, tanto nen Estados Unidos como en América Latina. El caso más sonado, fue el de Sodalicio en el Perú.
Las agresiones verbales e insultos fueron con varios adjetivos. El más conocido, fue el del actual presidente de Argentina, Javier Milei, quien luego de mentarle a la madre, calificó como “el representante del maligno en la Tierra”. Que hoy declare duelo oficial en Argentina y llame al Papa Francisco como “un líder espiritual y guía de millones de hombres y mujeres”, es un acto diplomático.
Los presidentes de todos los países de América Latina lamentaron su partida. Para la mayoría de ellos, especialmente los calificados como gobiernos progresistas, ha dejado un legado que se espera lo continúe el sumo pontífice que lo suceda.
Las declaraciones del Papa Francisco y sus actos han generado respuestas de los grupos de poder en el mundo. Es una minoría que controla el sector financiero, el comercio mundial, las grandes empresas tecnológicas y apuestan por el individualismo perverso.
Su respeto a las personas con distinta opción sexual, no estigmatizando a los homosexuales, como gay, lesbianas, trasvestis entre otros, desato protestas en varios sectores de la Iglesia Católica, y el papa Francisco respondió: quienes somos nosotros para juzgarlos, Dios lo hará y todos somos hijos de Dios, como un llamado contra la discriminación de este grupo humano.



