Esto ya se viene vislumbrando en el discurso de algunos candidatos, que señalan que las obras que han ejecutado el gobierno en funciones o están concluyendo están mal hechas y deberían volverse a hacer. O, que los expedientes de las nuevas obras tienen fallas insalvables y por tanto, deben hacerse de nuevo.
Una buena gestión requiere que se dé continuidad a los trabajos que se reciben. Y eso es de lo que carecen los candidatos que esta vez, como en las anteriores elecciones: el estado no puede estar funcionando en base al capricho de quien está en el poder, sino seguir los lineamientos que vienen de las gestiones anteriores.
El caso más evidente de cómo se desperdicia el dinero del Estado, es la construcción del nuevo hospital regional de Ayacucho, que inicialmente en la gestión de Ernesto Molina estuvo previsto su construcción en los terrenos del hospital Mariscal Llerena. El suceso de Molina, Wilfredo Oscorima dejo de lado todo lo avanzado, y decidió la construcción del hospital regional en Canaán, con mayor presupuesto y dejando de lado lo que fue el hospital Mariscal Llerena.
Y como esto, existen muchos casos. Obras inconclusas porque el nuevo gobierno prioriza la realización de sus promesas electorales, sin tener en cuenta que la gestión pública es la continuidad de procesos en marcha. No responde a los caprichos del alcalde o gobernador, sino a los planes existentes y a las necesidades de la región, provincia o distrito.
El daño que causa esta actitud es cuantioso. No sólo porque las obras quedan a medias o son modificadas, lo que genera ampliaciones presupuestarias, sino también por el tiempo que demora la construcción de la misma. Por ejemplo, el hospital regional que debió terminar e implementarse en dos años, luego del término del mandato de Molina, se terminó varios maños después.
Por eso es importante que los nuevos alcaldes distritales y provinciales, tengan un conocimiento de cómo va el avance de las obras, de los servicios y del financiamiento de todo el trabajo que realiza el Estado a nivel municipal, para que tengan muy en cuenta la problemática de las ciudades y zonas rurales de sus provincias y distritos.
Y en el caso del gobierno regional, entender que, como gobierno subnacional, tiene que continuar con las obras que deja la actual gestión y si existen proyectos, continuar con los mismos. No se trata de iniciar de cero, sino de continuar con la administración de la región.



