La expansión de la quinua transformó la agricultura ayacuchana, pero el sector agroexportador plantea diversificar los cultivos para garantizar una producción sostenible de granos andinos.
Los granos andinos atraviesan una nueva etapa en Ayacucho. El crecimiento de la quinua como uno de los principales cultivos comerciales de la región abrió oportunidades para la agroexportación, pero también generó el desafío de diversificar la producción para conservar la calidad de los suelos y asegurar la sostenibilidad agrícola en los próximos años.
Durante las actividades por el Día de los Granos Andinos, representantes del sector agroexportador señalaron que el tarwi comienza a posicionarse como una alternativa para complementar la producción de quinua y fortalecer la oferta regional con productos de mayor valor agregado.
Neky Anaya Espinosa, gerente general de Agro Joyas Andinas Export S.A.C., explicó que la agricultura ayacuchana cambió progresivamente desde el ingreso de la quinua a gran escala. Según indicó, cultivos tradicionales como la papa, el trigo y la cebada fueron perdiendo espacio frente al crecimiento de este grano andino, que actualmente representa una parte importante de las áreas cultivables de la región.
“Hoy la quinua ocupa el 70 % de las áreas cultivables”, señaló la representante empresarial, quien advirtió que la concentración de un solo cultivo puede generar efectos sobre los terrenos agrícolas y planteó la necesidad de aplicar una rotación productiva con otros granos andinos.
En ese escenario, el tarwi aparece como una opción para diversificar los campos de cultivo. Este grano, que durante años estuvo orientado principalmente al consumo local, busca incorporarse a nuevos mercados mediante productos procesados y con mayor valor agregado.
Anaya Espinosa destacó que el tarwi posee propiedades nutricionales como proteínas, fibra y grasas saludables, características que vienen incrementando el interés por este alimento dentro de la industria vinculada a productos saludables. Además, explicó que su incorporación dentro de los sistemas agrícolas permitiría complementar la producción de quinua y contribuir a la recuperación de los suelos.
El impulso de los granos andinos responde también a una tendencia internacional. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha resaltado el valor nutricional y la importancia de los cultivos andinos como parte de sistemas alimentarios diversificados y adaptados a diferentes condiciones productivas.
En el Perú, la quinua mantiene una posición destacada dentro de la agroexportación. De acuerdo con información del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), este producto llega a diversos mercados internacionales y forma parte de la oferta agrícola peruana con mayor presencia en el comercio exterior.
Sin embargo, el desarrollo de nuevos granos andinos requiere superar algunas limitaciones. Desde el sector empresarial señalaron que la falta de infraestructura vial y acceso a servicios como energía eléctrica dificulta la instalación de proyectos agroindustriales en zonas productoras, especialmente en distritos alejados de la capital regional.
La representante de Agro Joyas Andinas Export sostuvo que fortalecer la transformación de los granos andinos permitiría generar nuevas oportunidades económicas en las zonas rurales, mediante empleo local y una mayor participación de productores en cadenas de valor.
El futuro de los granos andinos en Ayacucho dependerá de la capacidad para combinar crecimiento productivo, conservación de los recursos agrícolas e innovación. Mientras la quinua mantiene su liderazgo, el tarwi busca abrirse espacio como una alternativa para ampliar la oferta regional y fortalecer una agroexportación más diversificada.
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