Rudy Anyosa | Visión global
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Ha fallecido uno de los grandes hombres de la literatura universal: el inmenso Mario Vargas Llosa. Millones le agradecemos por sus geniales obras, esas que nos hicieron imaginar, soñar, cuestionar y, en muchos casos, reencontrarnos con nuestras raíces. En lo personal, su novela Lituma en los Andes me transportaba a mi tierra, Ayacucho de la época de la violencia, cada vez que la leía mientras estudiaba en los Países Bajos. Era como volver a casa a través de las palabras.
La vida de este ilustre peruano me recuerda a una canción huamanguina con un mensaje profundamente humano: Mauka Zapato (Zapato viejo), una canción en quechua que dice, traducida libremente:
“Yo soy como tu zapato viejo, ese que botas de rincón en rincón. Pero cuando tu zapato nuevo te hace doler, vuelves a buscarme, como a tu zapato viejo.”
En quechua, este mensaje suena aún más impactante, lleno de nostalgia y sabiduría popular.
Curiosamente, Vargas Llosa vivió algo que podría parecer sacado directamente de esa canción. Poco después de recibir el Premio Nobel, dejó a su adorada esposa, la de la naricita respingada, Patricia Llosa —su mauka zapato— para iniciar una relación con la socialicé española Isabel Preysler —el musuq zapato (zapato nuevo)—. Durante casi ocho años llevó una vida social intensa, muy distinta a la que solía criticar, hasta que, por razones que solo ellos conocen, esa relación llegó a su fin. Entonces, Vargas Llosa volvió al hogar que había dejado, regresó con Patricia y sus hijos, tal como en la canción: cuando el zapato nuevo duele, se vuelve al zapato viejo, el que no lastima, el que ya está amoldado al alma.
Qué ironía tan literaria. El peruano más universal vivió una historia digna de una de sus propias novelas. Si hubiera escuchado y entendido el mensaje profundo de Mauka Zapato, quizá habría escrito una genial obra inspirada en esa experiencia. Después de todo, ya lo había hecho antes, transformando su vida en literatura en obras como La ciudad y los perros, La tía Julia y el escribidor, entre muchas otras.
¡¡¡¡Descansa en paz maestro!!!!!!!!!



