La búsqueda terminó en llanto. Luego de tres días de angustia y desesperación, el cuerpo sin vida de Irene Gastelú García (40) fue hallado oculto entre la vegetación, cerca del río Chacco, en Huamanga. Su expareja y padre de sus dos menores hijos, Alejandrino Oriundo Lapa (40), confesó ser el autor del crimen. Otro nombre más que se suma a la dolorosa lista de mujeres víctimas de feminicidio en la región.
Una desaparición que encendió las alarmas
El pasado 6 de octubre, Irene salió de su vivienda en la comunidad de Maizondo, en el distrito de Quinua, para reunirse con su expareja. No regresó más. Su madre, preocupada por la ausencia, acudió a la comisaría rural de Chacco el 8 de octubre, denunciando su desaparición.
“Ella me dijo que solo iba a conversar con él un momento… nunca imaginé que sería la última vez que la vería”, relató entre lágrimas la madre de la víctima, mientras observaba a lo lejos el lugar donde fue hallado el cuerpo de su hija.
El hallazgo del horror
Tras las denuncias y las contradicciones en las declaraciones de Oriundo Lapa, la Policía y el Ministerio Público iniciaron un operativo conjunto de búsqueda. En las primeras horas del 10 de octubre, luego de una intensa labor en el valle Maizondo, el sujeto fue capturado.
Durante el interrogatorio, confesó su crimen: cegado por los celos, había estrangulado a Irene y luego ocultado su cuerpo desnudo entre la maleza, a unos 200 metros del puente Chacco.
La escena fue desgarradora. Al llegar al lugar, familiares y vecinos protagonizaron momentos de profunda conmoción.
“¡Queremos justicia, cadena perpetua para ese asesino!”, gritaban mientras observaban cómo los peritos de criminalística realizaban el levantamiento del cadáver.
Irene se ganaba la vida como ama de casa. Dedicaba sus días al cuidado de sus hijos y al trabajo doméstico para salir adelante.
“Era una mujer tranquila, luchadora, siempre pendiente de sus hijos. No entendemos cómo pudo pasar esto”, acotó otra familiar.
La respuesta de las autoridades
La Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Huamanga, bajo la dirección del fiscal Juan Carlos Ames Blas y la fiscal adjunta Irma Yeniser Huamán Cuba, asumió las investigaciones del caso por presunto delito de feminicidio.
Justicia y memoria
Mientras el cuerpo de Irene era trasladado a la morgue de Ayacucho para la necropsia de ley, su madre, aún con la voz quebrada, sostuvo: “Solo quiero justicia. Que ese hombre nunca más salga, que pague por lo que hizo. Mi hija no merecía morir así”.
El feminicida confeso permanece bajo detención preliminar mientras continúa la investigación. Su confesión, motivada —según fuentes policiales— por los celos, reabre el debate sobre la violencia machista y la falta de medidas efectivas de protección en Ayacucho.
En la región, Irene Gastelú García se convierte en otra víctima más del feminicidio, una cifra que no deja de crecer y que sigue dejando familias destrozadas, niños huérfanos y comunidades enteras marcadas por el dolor.
Se informó que el sujeto la celaba y que pese haber culminado su relación aún la hostigaba y hasta habría recibido amenazas. Los más afectados son sus hijos. De comprobarse el crimen Alejandrino podría recibir una pena privativa de la libertad de 25 a 30 años.
Síguenos también en nuestras redes sociales:
Búscanos en Facebook, Twitter, Instagram y además en YouTube. Únete también a nuestro canal informativo de WhatsApp haciendo clic AQUÍ.



