Estos dos meses hasta, previos a que asuma la presidencia serán claves para conseguir alianzas o por lo menos tender puentes con sectores no bolsoneristas y buscar acercarse a la iglesia católica, frente al peligro del fundamentalismo cristiano de los grupos evangélicos que son el sostén político de Bolsonaro.
Va a tener que enfrentar a gobernadores de los principales estados de Brasil y a los alcaldes de las grandes urbes brasileñas, donde una clase media ha votado en contra de Lula por su programa social de atender a los más necesitados confrontando con Bolsonaro, que decía que Lula les quiere quitar su dinero para darle a los que nunca trabajan.
El discurso de Lula llamando a la unidad para hacer Brasil un país moderno ha sido respondido con una paralización de los transportistas que, aun cuando no denuncian fraude, no lo reconocen a Lula como presidente de Brasil.
No ha tomado el gobierno, no el poder, y ya la derecha brasileña, la más poderosa de América Latina ha comenzado a mover sus fichas para generar ingobernabilidad y no sorprendería que estén tramando un golpe de estado en estas condiciones y pongan a un gobernante que no se Bolsonaro ni Lula, sino uno que rompa con el BRICS y se suma a las condenas a Rusia.
En Brasil se juegan varias cartas para Estados Unidos y la OTAN. Es la potencia latinoamericana que, durante el gobierno de Lula, dejo de ser el patio trasero de Estados Unidos y no se prestó al plan de Bill Clinton de firmar un Tratado de Libre Comercio de toda América Latina con Estados Unidos.
Bolsonaro de una u otra manera, frente al conflicto entre la OTAN y Rusia, ha mantenido la misma postura de Lula, por eso, controlar Brasil es fundamental para Washington. Un gobierno de Lula, cercano a Maduro, Arce, Fernández y Petro, y, con un apoyo tibio de Boric, y quizás, moral de Castillo, cambia el panorama en el subcontinente.
China es el principal socio comercial de todos ellos. Rusia tiene relaciones con todos ellos en distintos campos. No le es fácil a la OTAN contar con su alineamiento, salvo golpes de estado organizados desde Washington.



