Esto ha convertido a la ciudad en una urbe caótica, no sólo por la saturación de las calles con el crecimiento del parque automotor, sino también por la presencia de motos lineales utilizadas para el transporte público, algo que está prohibido por ley.
Pero no sólo se limitan a transgredir la ley de esta manera, sino que no respetan a la policía nacional ni a los trabajadores de la municipalidad del área de transporte, a quienes incluso intentan agredir cuando en cumplimiento de sus funciones, sancionan a los conductores de estos vehículos.
Estos incidentes son casi cotidianos y no hay forma de poner un alto a esta situación. La policía se ha visto rebasada en varias oportunidades cuando a intervenido a estos malos conductores, que se estacionan en zonas rígidas, llevan pasajeros en la parte posterior y cuando uno de ellos es intervenido, aparecen varios de ellos rodeando a la autoridad y profiriendo palabras soeces y amenazas, hasta lograr que el policía o agente municipal, por temor deje libre al infractor.
Es necesario que la municipalidad de Huamanga y la policía nacional, organicen campañas entre los conductores de estas motos lineales, los empadronen, para que conozcan las prohibiciones que existen para quienes usan este tipo de vehículo, porque muchos de ellos incluso –al igual que los ciclistas- , manejan contra el tránsito.
Pero también alertar a toda la población que está prohibido viajar como pasajero de una moto lineal. Una cosa es ser familiar o amigo del conductor de la moto y otra ser pasajero, es decir pagar porque a uno lo trasladen de un lugar a otro de la ciudad.
Sabemos que el incremento de las motos lineales se ha dado a causa de la pandemia y de las ventas por delibere. Pero ahora ha rebasado la capacidad de las calles de Huamanga y es responsable de muchos accidentes de tránsito.
Finalmente, no sólo es responsabilidad de las autoridades, sino de los propios ciudadanos que no debemos permitir y menos utilizar estos vehículos como transporte público.
Cambiando de Tema, desde JORNADA le hacemos llegar nuestro saludo al centenario colegio Mariscal Cáceres por sus 174 años de su fundación en 1848 por el sabio español Sebastián Lorente.



